Archivo mensual: marzo 2011

Hallada una tablilla con restos de escritura micénica

Me ha sorprendido tanto la noticia y a la vez me ha hecho tanta ilusión que a pesar de las horas me he decidido a dedicarle una entrada.

Actualmente estoy matriculada en Epigrafía Griega, y quizá por eso me ha causado tanta impresión al ver la foto de dicha tablilla, ya que nada más verla he reconocido el primer símbolo que hay en ella. Aún me resulta increíble que sigan apareciendo este tipo de cosas, ojalá que se descubran más porque me encanta, pero a la vez me resulta bastante extraño en los tiempos que corren.

Me he enterado de la noticia por Twitter, y no puedo hacer otra cosa que trasladar la noticia tal y como la leído en el blog La Túnica de Neso, al que agradezco que siempre esté al día con todo tipo de noticias del mundo clásico.

Ahí va:

Hallada una tablilla con los restos de escritura más antigua de Europa

Lo publicaba ayer National Geographic:

Según un estudio reciente, estas marcas en un fragmento de una tablilla de arcilla encontrada en Grecia es el texto descifrado conocido más antiguo de Europa.

Considerada en su momento como “mágica o misteriosa”, según los investigadores la escritura sobrevivió al arder un montón de basura hace unos 3.500 años.

Hallada en un campo de olivos en la actual ciudad de Iklaina o Iklena (griego: Ίκλαινα), la tablilla fue creada por un escriba micénico de habla griega entre el  1450 y 1350 a. C., según los arqueólogos.

Los micénicos, que llegaron a ser legendarios en parte por la Ilíada de Homero, que llevó a la ficción su guerra contra Troya, dominaron gran parte de Grecia desde el 1600 hasta el 1100 a.C. aproximadamente.

Hasta ahora, las excavaciones en Iklaina han dado evidencias de un primitivo palacio micénico, una muralla ciclopea, muros y un sorprendente y avanzado sistema de desagüe, según el director de la excavación Michael Cosmopoulos.

Pero la tablilla, que fue hallada el pasado verano, ha sido la mayor sorpresa del proyecto en varios años, dice Cosmopoulos.

“De acuerdo con lo que sabíamos, la tablilla no debería haber estado allí”, ha dicho el arqueólogo de la Universidad de St. Louis de Missouri a National Geographic News.

En primer lugar, no se pensaba que las tablillas micénicas se hubieran utilizado tan pronto, dice. En segundo lugar, “hasta ahora las tablillas sólo se habían encontrado en unos pocos grandes palacios”, incluyendo la que tenía el récord anterior, que fue hallada entre las ruinas del palacio en lo que fue la ciudad de Micenas.

Aunque el enclave de Iklaina contaba con un palacio durante el período micénico tardío, en el momento de la tablilla el asentamiento había quedado reducido a un centro satélite de la ciudad de Pilos, sede del rey Néstor, uno de los personajes clave en la Ilíada.

“Este es un caso raro donde la arqueología conjuga los textos antiguos y los mitos griegos”, ha dicho Cosmopoulos en un comunicado.

Tablilla conservada por la cocción

Las marcas en el fragmento de tablilla, que mide aproximadamente 2,5 cm. de alto por 4 cm. de ancho, es un ejemplo de un sistema de escritura conocido como lineal B.

Utilizada como una forma antigua del griego, la Lineal B consistía en un sistema de alrededor de 87 signos, cada uno de los cuales representa una sílaba.

Parece ser que los micénicos utilizaron la Lineal B para grabar sólo asuntos económicos de interés para la élite gobernante. En este sentido, las marcas en la parte frontal de la tablilla de Iklaina parecen formar un verbo que se refiere a la fabricación, dicen los investigadores. En la parte de atrás figura una lista de nombres con números al lado, probablemente una lista de propiedades.

Debido a que estos registros solían guardarse durante un único año fiscal, la arcilla no fue hecha para que durara, dice Cosmopoulos. “Esas tablillas no se cocían, sólo se secaban al sol, y por lo tanto eran muy frágiles. … Básicamente alguien en aquel momento tiró la tablilla a una fosa y luego quemó allí su basura”, dice. “El fuego endureció y conservó la tablilla”.

No es la escritura más antigua

Si bien la tablilla de Iklaina es el ejemplo de sistema de escritura más temprana en Europa, hay otros escritos mucho más antiguos, explica el profesor de Estudios Clásicos Thomas Palaima, que no ha participado en este estudio que será publicado en la edición de abril de la revista Proceedings of the Athens Archaeological Society.

Por ejemplo, escritos encontrados en China, Mesopotamia y Egipto, que se cree que datan del 3.000 a.C.

Se cree que la Lineal B desciende de un antiguo sistema de escritura todavía sin descifrar, conocido como lineal A. Y los arqueólogos creen que la Lineal A está relacionada con el sistema jeroglífico más antiguo usado ​​por los egipcios.

Mágica, escritura misteriosa

Sin embargo, la tablilla de Iklaina es un “extraordinario hallazgo”, dice Palaima, un experto en tablillas micénicas de la Universidad de Austin en Texas.

Además de su edad, el objeto podría proporcionar pistas sobre cómo estuvieron organizados y administrados los antiguos reinos griegos, añade.

Por ejemplo, los arqueólogos pensaban hasta ahora que estas tablillas solo se habían empleado en las principales capitales de los estados, o en los “centros de palacio”, como Pilos y Micenas.

Encontrada en las ruinas de una ciudad de segundo nivel, la tablilla de Iklaina podría dar a entender que la alfabetización y la burocracia a finales del periodo micénico estaba menos centralizada de lo que se pensaba.

Palaima añade que la capacidad de leer y escribir estuvo muy limitada durante el período micénico y fue considerado por la mayoría de la gente como algo “mágico o misterioso.”

Esto ocurría alrededor de 400-600 años antes de que la escritura fuera desmitificada en Grecia, en el momento en que el alfabeto griego antiguo superó la Lineal B y asumió las 26 letras usadas en este artículo.

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Conferencia de Liana Stefaní en la UAM

Como ya anuncié en las tres entradas que le dediqué a Alejandro Magno, hoy ha tenido lugar la conferencia de la asesora científica de la exposición que se mantendrá hasta el 3 de mayo en el Centro de Exposiciones Arte Canal.

Podría haber sido en inglés o griego moderno, y mis profesores del Departamento de Filología Clásica han decidido que fuera en griego porque no todo el mundo tiene la posibilidad de escuchar este idoma y mucho menos algo sobre Alejandro. De todas formas, nos han repartido la traducción al castellano porque estaba todo el mundo que quisiera ir invitado y lógicamente el griego no es un idioma ni que se domine fácilmente ni que la gente conozca.

Al principio pensé que se trataría más el tema de la exposición, pero la verdad es que ha tratado sobre Alejandro en general: su vida, sus relaciones familiares, su formación con Aristóteles, y sus campañas hasta “los confines del mundo”. No ha dicho nada que no supiéramos sobre él, porque se basaba en datos aportados por Plutarco y otras fuentes, salvo al final, en donde ha planteado la cuestión de qué hubiera pasado si Alejandro no hubiera muerto tan joven. Nos ha contado algunos planes inmediatos que parecía tener, como la exploración de la Península Arábiga y que estaba preparando una flota para llegar a las llamadas “Columnas de Heracles”, es decir, hasta Gibraltar.

En la ronda de preguntas me han llamado la atención dos cuestiones. La primera, la que ha planteado mi profesor Jesús de la Villa (vicepresidente de la SEEC), pues tenía curiosidad por saber de qué manera se estudia a Alejandro en Grecia y cómo se le ve en el sistema educativo griego, pero la respuesta ha sido la esperada, ya que le estudian como lo que es: un hombre al fin y al cabo, pero que realizó grandes hazañas y por eso tiene su hueco en la historia. La última de las cuestiones sí tenía relación con la exposición, ya que Emilio Crespo (tutor de mi ‘prácticum’ y catedrático de la UAM) le ha preguntado de qué forma había ayudado Grecia en esta exposición y aquí sí he aprendido algo nuevo. Por lo visto, esta exposición se llevó a cabo por primera vez en Alemania, pero con piezas que no pertenecían a los museos griegos, y fue al traerla a Madrid, cuando pidieron esa colaboración; fue entonces cuando Liana Stefaní y otra arqueóloga (de la que no han dicho el nombre) intervinieron más activamente, trayendo piezas procedentes del Museo de Tesalónica y otros museos griegos, de ahí que en la exposición haya tantos originales, como el famoso busto de Alejandro en mármol. Adjunto una fotografía de mi visita personal a la exposición, pero no recuerdo si este busto es original, porque había ciertos bustos que no dejaban fotografiar.

Si a alguien le interesa leer lo que ha dicho Liana Stefaní sobre Alejandro no tiene más que pedírmelo, pues estaré encantada de hacérselo llegar.

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La Cosmogonía de Hesíodo III

Pues vamos a por la tercera entrada, en la que nos enteraremos de cómo Zeus y los demas olímpicos llegaron al poder.

Se van a suceder tres generaciones: en primer lugar Urano y Gea, y mediante el mito de la castración de Urano les sucede Cronos, junto con Rea, la segunda generación. La Violencia y el Engaño entran en el mundo y se supone que Urano lanza una maldición que se convierte en oráculo. El mito de soberanía nos va a contar las relaciones entre el orden y el poder, que para poder gobernar en el mundo divino, deben ir juntos.

La maldición de Urano era la siguiente: “no tengas hijos porque uno de ellos te destronará”. Cronos intenta engañar al oráculo, y cada vez que tenía un hijo con Rea lo devoraba y se lo tragaba. Esto es un acto violento y nos dice que se trata de un dios receloso. Rea sentía un gran dolor, y cuando estaba a punto de dar a luz a Zeus, pidió a sus padres Gea y Urano que urdieran un plan para engañar a Cronos. Éste cree que puede sortear el oráculo tragándose a sus hijos, pero Rea le entrega una piedra envuelta en pañales en lugar de Zeus para que se la tragara. Entre tanto, a Zeus se lo llevan a Creta y lo esconden.

Cronos estaba destinado a ser destronado por su hijo Zeus, al llegar éste a una edad adecuada. Zeus le da una pócima a Cronos para que vomite a sus hermanos, que son Hestia, Deméter, Hera, Hades y Posidón, y de esta manera comienza el reinado de Zeus y sus hermanos: los dioses olímpicos.

Hay que darse cuenta de que el Engaño y la Astucia vuelven a aparecer en este mito de soberanía. Los conceptos de habilidad y astucia (métis: inteligencia astuta, práctica, artera, incluso miente y hace trampas, que permite que una persona inferior venza a un ser superior en fuerza) están presentes en la llegada al poder de Zeus desde que Rea le da la piedra a Cronos.

De momento, aparecen dos cualidades, la fuerza y la métis, que Zeus posee, pero aún le falta otra. Lo primero que hace cuando destrona a Cronos es liberar a los Cíclopes de sus cadenas y en agradecimiento le regalan los recursos extraordinarios (el trueno, el rayo y el relámpago). Cronos también tenía encerrados a los Hecatonquiros en las profundidades de la tierra, y Zeus, de igual forma, los libera por consejo de Gea, ya que los necesita para ganar la batalla contra Cronos.

Estas dos medidas son muy inteligentes y se forma un bando en el que militan Zeus y sus hermanos (los olímpicos), los Cíclopes y los Hecatonquiros. Comienza la llamada Titanomaquia, la lucha de los Titanes y Cronos contra el bando de Zeus que dura 10 años. Son derrotados los Titanes y se describe con todo tipo de detalles. Después son encerrados en el Tártaro.

Habiendo vencido ya Zeus, aparece un nuevo peligro: Tifón, nacido de la monstruosa Gea. En él, todas las fuerzas de la naturaleza se desatan a la vez y por tanto puede hacer que el desorden inicial vuelva. Pero Zeus, gracias a la métis y a los recursos y fuerzas extraordinarios acaba con Tifón, le derrota, pero como es inmortal no puede matarlo, de forma que le corta las cabezas y le entierra, quedando siempre alguna cabeza al descubierto que provoca los tornados, ciclones, etc. Es una amenaza para el mundo porque el desorden inicial puede regresar.

Después de la Tifonomaquia, llega el sentido de la Justicia, que consiste en agradecer a los aliados la ayuda prestada por una parte, y distribuir entre los dioses sus distintas funciones y honores por otra. Pero Zeus sigue amenazado por la maldición de Urano, y por tanto, el mito de soberanía no tiene por qué acabar aquí.

Para no ser derrotado, Zeus debe ser “todo métis”, y por ello se une en matrimonio con Métis, la divinización del concepto, para que permanezca inmutable. Conciben un hijo y el oráculo le advierte, pero Zeus no hace caso y se traga a Métis embarazada para convertirse en “todo métis”, ya que si la contiene nadie podrá acabar con él. Atenea nace de la cabeza de Zeus, diosa de la inteligencia y sus manifestaciones. A partir de este momento, Zeus acaba con la maldición y el mito de soberanía.

Este relato representa las principales instituciones de la sociedad de la antigua Grecia, es especial el matrimonio, en el que no es tan importante el momento de la unión sino la entrega de la dote. Esta dote o transferencia se entiende con la ingestión de Métis, un simbolisto que refleja la transferencia de los bienes de la mujer a su marido. Así ocurre también en las demás uniones de Zeus.

La segunda esposa que toma es Temis, la Justicia religiosa y tradicional, la que no está escrita pero se aplica desde siempre. Al casarse con ella, Zeus se apodera de esa justicia, y de ella nacen las Horas (representando la regularidad), la Eunomía (el buen gobierno), Irene (la paz, que protege los trabajos de los hombres), y las Moiras, que conceden a los hombres la felicidad y la adversidad.

Eurínome, la tercera esposa, le dio las tres Gracias, que representan la belleza y la sensualidad. De Mnemósine nacieron las Musas, cantoras de a soberanía divina que están al lado de Zeus y por eso lo saben todo.

 

Hasta aquí llega esta parte de la obra de Hesíodo que decidí comentar a propósito de la sección Dioses. Con ello espero haber ayudado a todo aquel que se pierde entre los lazos de parentesco divinos que la mitología griega tiene, pues son muchos y variados, y no todo el mundo conoce la historia de cómo Zeus y los suyos llegaron al Olimpo. Espero que os haya gustado esta Cosmogonía, y os anuncio próximas entradas en las que hablaré sobre la posición del hombre en el mundo, ya que aún no han aparecido los mortales en él, y sobre la pérdida del paraíso.

Pero eso es otra historia que, como digo, veremos más adelante apoyándonos primero en Hesíodo y luego en Ovidio para las llamadas Edades del hombre, y luego en Hesíodo de nuevo en primer lugar, y Platón y Esquilo después para la pérdida del paraíso.

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La Cosmogonía de Hesíodo II

Como dije ayer, en esta segunda entrada vamos a hablar sobre las dos siguientes generaciones de dioses.

Los primeros seres divinos nacidos de Urano y de Gea se pueden dividir en varios grupos y no se puede afirmar que todos ellos sean antropomórficos. Uno de esos grupos de hijos se divide en ‘chicos’ y ‘chicas’:

  • los Titanes, que son Ceo, Crío, Hiperión y Jápeto; y
  • las Titánides, que son Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis.

Después nació el más joven de todos ellos, Cronos. Todos son antropomórficos y por tanto considerados los primeros dioses. Después de ellos nacieron los Cíclopes, que se caracterizan por el vigor, la fuerza y los recursos, y además son los que le dieron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo. Son tres y se llaman Brontes, Estéropes y Arges.

Tras los Cíclopes llegaron los Hecatonquiros, que son Coto, Briareo y Giges, que representan la fuerza extraordinaria, semidivina y asociada a los dioses.

Urano va engendrando hijos en Gea, pero como siempre está encima de ella los hijos no pueden salir a la luz y Gea los contiene a todos. Ella, muy enfadada, prepara una emboscada contra Urano y sólo se atreve a ayudarla Cronos. Éste castra a su padre porque ése es el único sitio por donde Urano y Gea pueden ser separados. Este mito de la castración de Urano desbloquea la génesis del mundo, ya que si Urano y Gea están unidos, ninguno de sus hijos podría ver la luz y no podría haber una generación de seres.

A partir de ahora y en primer lugar, el mundo se va organizando por la unión y la oposición de elementos masculinos y femeninos; y en segundo lugar, gracias a la castración de Urano el mundo se puede ir poblando, porque hay sitio. El acto de violencia da lugar a la formación del mundo. No le derrotan, sino que lo castran a escondidas y en emboscada, por tanto, la Violencia y el Engaño aparecen en el mundo para siempre.

Cronos tira los genitales hacia atrás, provocando la superstición de que “si no lo veo, es como si no lo hubiera hecho”, pero da la casualidad de que caen en el mar, y justo antes unas gotas de sangre caen en la tierra.

A partir de este momento, el mundo se va organizando por la oposición de fuerzas contrarias y todo será ambiguo, llevará algo positivo y algo negativo.

De la sangre de Urano surgen tres tipos de seres:

  • las Erinias (las Furias romanas), que persiguen los delitos de sangre contra la familia. Son violentas y desagradables pero también son necesarias para vengar ese tipo de delitos;
  • los Gigantes y las Melias, que representan ambos la lucha y la violencia en el origen del mundo. Violentos pero necesarios para la guerra.

De Urano, por tanto, nacen estos dos tipos de fueras negativas con tres personificaciones diferentes.

De los genitales y la espuma del mar nace la diosa Afrodita, a la que van a acompañar para siempre dos principios fundamentales: Eros, como principio erótico entre lo masculino y lo femenino; e Hímero, el deseo de tipo sexual. La figura de Afrodita viene marcada por la asociación con la sexualidad, no vale para otro tipo de amores. Afrodita representa un aspecto benéfico, pero en lo que generalmente se denomina “amor” interviene la parte negativa: el Engaño, que está presente de principio a fin.

A continuación, Cronos se alza con el poder, y Hesíodo hace un paréntesis y sigue con los hijos de la Noche. Sus primeros hijos son Moros, Ker y Tánato, tres maneras diferentes de personificar la Muerte. Luego da a luz a Hipno, como el sueño, y a la tribu de los Sueños, refiriéndose a lo que soñamos.

La primera descripción de la muerte en todas las culturas antiguas es muy cercana al sueño, por eso nacen casi a la vez. Después vino Némesis, la Venganza, y las Moiras, divinidades que presiden los destinos de los hombres. Tras ellos, Eris, la Discordia, que es la responsable de toda cuanta guerra, masacre y odio se generen en el mundo. A ella se debe, míticamente, la guerra de Troya.

Los hijos de la Noche representan en el mundo el reverso del orden, son el contrapunto de la organización y están desde el origen y siempre van a existir. La cara amable de la Noche, son las Hespérides, las ninfas del atardecer. Viven en las orillas del océano (dónde exactamente no se sabe muy bien) y allí su función consiste en custodiar un jardín cuyos árboles dan frutos dorados; esto es, se trata de las manzanas de la eternidad, que si son alcanzadas por los hombres, superarían la muerte.

De Ponto nace Nereo, Taumante, Forcis y Ceto. Nereo es el viejo del mar que por su vejez sabe todas las cosas y representa el aspecto favorable de las aguas junto con sus hijas, las 50 Nereidas. Sus nombres hacen referencia casi siempre a las fuerzas de la naturaleza que los marineros se van a encontrar en su navegación. Del otro lado, vamos a tener el aspecto desfavorable del mar: las tres Grayas, las 3 Górgonas y las 3 Harpías. Son los monstruos de los orígenes y representan la llamada o toque de aviso de que a pesar de que el mundo se ha creado, aún hay cosas en ese mundo en desorden.

De todos estos monstruos del origen, algunos son eliminados y sirven para recordar que el desorden se puede introducir en cualquier momento y para demostrar la heroicidad de algunos personajes que hacen del mundo un lugar más habitable.

Tetis y Océano engendran los Ríos, pero también las Oceánides, es decir, las lagunas, que son tres mil. La más importante de ellas es la Laguna Estigia, la más pequeña de todas las Oceánides, que al principio es un símbolo de acatamiento para hombres y dioses; amos mundos tienen que respetarla y si se jura por ella hay que cumplir el juramento. Éste es uno de los símbolos comunes entre dioses y hombres aunque vivan en mundos separados.

De Tea e Hiperión salen para siempre los astros regulares del firmamento: Helios, Selene y Eos (la Aurora).

 

Hasta aquí nuestra entrada de hoy, pues ya está creado el mundo físico y ya están todas las potencias que van a luchar a partir de ahora por el poder. La Cosmogonía está acabada, pero de nuevo nos vamos a encontrar con un mito de soberanía que nos va a explicar cómo llegaron los dioses olímpicos al poder. No os perdáis la última entrada de esta trilogía, y como siempre, os animo a participar.

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La Cosmogonía de Hesíodo I

Aprovechando la nueva sección que he iniciado hoy sobre los dioses olímpicos (https://elenacardenna.wordpress.com/los-dioses-olimpicos), me gustaría hablar un poco sobre esta obra, ya que nos ayudará a todos a entender las generaciones y genealogías de los dioses. Lo vamos a ver en una serie de 3 entradas que se van a dividir de la siguiente forma:

  • Una primera entrada, en la que haremos una introducción a la Teogonía de Hesíodo y veremos el comienzo del mundo según su cosmogonía.
  • La segunda entrada, que tratará sobre las 2 primeras generaciones de dioses, hasta el momento previo a los dioses olímpicos.
  • Y una última entrada, en la que narraremos cómo los dioses olímpicos llegaron al poder.

Hay que decir que existen otras 2 cosmogonías más en la antigua Grecia, la órfica, cuyo fundador el Orfeo y que se introduce en Grecia a la vez que los dioses olímpicos, y las cosmogonías filosóficas, con Tales de Mileto o Anaxímenes. Nosotros vamos a ver la de Hesíodo porque es la mítica y la más aceptada en la antigua Grecia y porque Hesíodo fue considerado un modelo de referencia.

El origen del mundo y de los dioses en la mitología griega

En la mitología griega no hay una sola versión de los mitos, sino que hay varias versiones difundidas por la literatura, excepto con dos autores: Homero y Hesíodo. Por encima de las intenciones políticas, religiosas y por encima de todo, estos dos autores sirven de referencia para todo el mundo griego: Homero para el mundo de la guerra y los dioses en su aspecto más humanizado, y Hesíodo para los orígenes.

Hesíodo es un autor del siglo VII a. C. que escribe varias obras, de las cuales las que más nos interesan son “Teogonía” y “Trabajos y días”.

En la Teogonía cuenta el origen de los dioses, pero para que haya dioses tiene que haber un plano físico donde puedan estar, así que lo primero que nos vamos a encontrar es una cosmogonía. Uno de los problemas es que el origen divino y el del universo se empiezan a mezclar a partir de un punto. Hay que tener en cuenta que Hesíodo escribe la obra con la firme intención de proporcionar un modelo mítico-religioso universal para sus conciudadanos. Un detalle que lo confirma es la invocación a las Musas, esas cantoras del mundo divino que le van a dictar al poeta cómo sucedieron las cosas. Esta invocación lo convierte en profeta, ya que lo que le van a contar se encuentra bajo la protección divina y por tanto es la verdad. Es un canto inspirado que sólo cuenta verdades.

La primera característica del texto de Hesíodo es que el poeta está convencido, bajo la inspiración de las Musas, de que su obra es un complejo mítico-religioso de validez universal. La segunda es el concepto de evolución; Hesíodo piensa que desde el principio hasta el final del universo (incluidos los dioses que lo pueblan) existió un proceso evolutivo que va desde la mayor brutalidad hasta la menor, desde la total injusticia y violencia del origen con dioses como Urano o Cronos, hasta la total justicia que encarna Zeus. Por tanto, la evolución también se produce en el mundo divino. En el mundo de los hombres, el hombre evoluciona desde un estado de semejanza divina hasta la situación actual; los hombres hemos evolucionado desde que vivíamos en un paraíso como dioses y éramos similares a ellos hasta perder ese status de semejanza divina y vivir en un mundo que no está mal, pero que no es el paraíso.

Otro concepto fundamental es la divinización de todo cuanto fenómeno o elemento existe en la naturaleza. El cielo, la tierra, el mar, las montañas, los ríos, las fuentes, las estrellas, etc. son divinizados por Hesíodo, los dota de carácter divino con una única y exclusiva función: que sean entidades permanentes e inmutables. Tienen nombres propios y aparecen con mayúsculas para hacerlos eternos; no estuvieron ahí desde siempre, pero una vez que se cuenta su origen, lo estarán.

La última característica es el concepto de personificación, que viene a ser paralelo al de la divinización. Hesíodo individualiza todas las circunstancias de la vida humana para hacerlas perennes e inmutables. Aparecen personificadas circunstancias como el Amor, el Dolor, la Ira, la Venganza, la Alegría, etc. Empezaron a existir a la vez que el mundo, antes no, y una vez que están en él, existirán para siempre.

Cosmogonía

Los elementos primordiales a partir de los cuales se ha formado el mundo son, por orden, Caos, Gea y Eros. A partir de ellos se crean cosas, son productivos de por sí, o como en el caso de Eros, hace que otros produzcan cosas. Sin embargo, Tártaro es sólo un lugar subterráneo por debajo del todo de Gea, marca el límite de la tierra por debajo. Entre Gea y el Tártaro está el Hades, reino de los muertos. El Tártaro se utiliza para encerrar allí a los grandes condenados de la mitología griega o a los grandes dioses derrotados.

De Caos surgieron Érebo y la Noche, y de la Noche proceden Éter y Día. De esa ‘abertura’ que es el Caos salen las tinieblas totales excluyentes de cualquier rayo de luz (Érebo), y a la poste Éter, la luz total. A la vez, la Noche se opone al Día, pero no de forma excluyente, sino alternante para crear el cómputo del tiempo para siempre. Aquí desaparece Caos, ya no se vuelve a hablar de él en toda la cosmogonía y todo va a ser originado a partir de Gea, y luego del cielo y de la tierra. Eros es aquel principio que seduce a los dioses y a los hombres para siempre, el principio primordial que permite que de una entidad se generen otras sin ninguna unión sexual con otra entidad.

Éste es el Eros del comienzo del mundo, y gracias a él de Gea salen las Montañas, el Ponto (o el Mar) y Urano (la bóveda celeste), que ya van a existir para siempre. A partir de este momento, se va creando el mundo a través de un acoplamiento sexual con un elemento masculino, que es Urano.

De Gea y Urano nace Océano (el río circular que circunda el mundo por todos sus lados), el lugar que marca las fronteras del mundo real, de lo que conocemos. Ahora vamos a asistir a un “mito de soberanía”, un relato que cuenta las luchas por el poder que se van a producir en el mundo divino y que contempla tres generaciones de dioses: Urano será el primero, Cronos el segundo y Zeus será el definitivo. En esta cosmogonía, Hesíodo cuenta por un lado el origen de los dioses, y por otro cómo el último de ellos, Zeus, ha tenido que luchar muchísimo para organizar todo adecuadamente hasta imponer la justicia total.

 

En la siguiente entrada empezaremos a relatar los primeros seres divinos nacidos de Urano y de Gea, y las dos primeras generaciones de dioses y sus luchas por el poder.

Os animo a participar, aportando información, textos, mitos, y opiniones personales sobre el tema, y sobre todo, espero que os guste.

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Hitos en la vida de Alejandro Magno

Siguiendo una idea que tengo en mente y que espero poder llevar a cabo próximamente, os proporciono una tabla cronológica de los principales hitos en la vida de Alejandro Magno que complemente mis dos entradas anteriores y que dé cuenta de cuanto le cundieron sus 33 años.

Tabla cronológica de los principales hitos en la vida de Alejandro Magno*

356: Nacimiento de Alejandro

342: Filipo, padre de Alejandro, encomienda a Aristóteles la educación de su hijo.

338: Participación de Alejandro en la batalla de Queronea, en la que los macedonios derrotan a tebanos y atenienses.

337: Filipo desposa a Cleopatra. Alejandro y su madre Olimpíade parten en exilio voluntario.

336: Asesinato de Filipo. Alejandro sucede en el trono a su padre.

335: Sublevación de algunas ciudades griegas ante el falso rumor de la muerte de Alejandro. El rey, que acude rápido, toma Tebas y la arrasa.

334: Alejandro cruza el Helesponto rumbo a Asia. Visita la ciudad de Troya. Enfrentamiento con Darío III en el río Gránico. Primera victoria memorable del macedonio, aunque el rey persa consigue huir.

333: Llegada a Gordio, antigua capital del imperio del rey Midas. Anécdota del llamado Nudo gordiano. Batalla de Iso. Nueva victoria de Alejandro. Darío huye.

332: Ocupación de Fenicia, Palestina y Egipto.

331: Visita el oráculo de Zeus Amón, en Siwah. Partida hacia Pérside. Batalla contra los persas en Gaugamela. Victoria de Alejandro y tercera huida de Darío.

330: Toma y destrucción de Persépolis, capital del imperio persa. Darío es asesinado por el sátrapa Beso. Fin de la dinastía aqueménida. En su persecución de Beso, Alejandro se adentra en Irán y avanza hacia el Este.

329: Los hombres de Alejandro cruzan la cadena montañosa de Hindu-Kush, que se extiende entre el actual Afganistán y el extremo norte de Pakistán. Captura y muerte de Beso.

328: Alejandro alcanza el extremo norte del imperio persa y funda Alejandría Escate.

327: Matrimonio con Roxana. Calístenes, sobrino de Aristóteles y cronista de Alejandro, es apresado y ejecutado bajo sospecha de sedición. Alejandro se dirige hacia las llanuras de la India.

326: Alejandro cruza el Indo y alcanza el río Hidaspes, donde sostiene su última batalla. El ejército se niega a llegar hasta el río Ganges. Alejandro se ve obligado a volver sobre sus pasos.

325: Llegada al delta del Indo y regreso por tierra a Susa. Alejandro restablece su autoridad, muy deteriorada.

324: Matrimonio con una hija del rey Darío. Muerte de Hefestión, amigo íntimo de Alejandro.

323: Muerte de Alejandro en Babilonia.

*Todas las fechas son anteriores a nuestra era

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La figura de Alejandro Magno (Parte II)

Como lo prometido es deuda, aquí está la segunda parte sobre la figura de Alejandro: los textos que nos han transmitido la imagen que hoy día se tiene de este personaje.

En primer lugar, comenzaremos por el aspecto y el carácter de Alejandro:

  • Tenía la piel blanca, según dicen, con una blancura que se teñía de púrpura, sobre todo en el pecho y en el rostro. Su piel exhalaba una fragancia muy agradable, y su boca y todo su cuerpo despedían un grato olor hasta impregnar su ropa… La causa de ello era seguramente la constitución de su cuerpo, que era ardiente y fogosa; pues el buen olor (…) proviene de la cocción de los líquidos bajo el efecto del calor. A Alejandro es el calor de su cuerpo, según es verosímil, lo que le hizo propenso a la bebida y apasionado (Plutarco, s. I d. C., “Vida de Alejandro” 4. 3-7).
  • En general, con respecto a los bárbaros era altivo y obraba como quien está firmemente convencido de tener nacimiento y filiación divinos, mientras que con los griegos mostraba moderación y tiento en la deificación propia… En todo caso, es evidente que Alejandro no se dejó seducir ni estaba engreído por su pretendida divinidad, sino que utilizaba esta creencia como instrumento para dominar a los demás (Plutarco, s. I d. C., “Vida de Alejandro” 28. 1-6).
  • Quería no sólo ser llamado así, sino incluso ser creído hijo de Júpiter, como si su poder se extendiera lo mismo sobre los espíritus que sobre las lenguas, y dio orden de que los macedonios lo saludaran al estilo persa, postrándose en actitud de veneración (Quinto Curcio, s. I d. C., “Vida de Alejandro de Macedonia” VIII 5.5).

En cuanto a las relaciones con sus compañeros y amigos, los autores dicen lo siguiente:

  • Esta desgracia causó en Alejandro un dolor que ninguna reflexión pudo aliviar. De inmediato, mandó cortar las crines a todos los caballos y mulos en señal de duelo, derribó las almenas de las ciudades del contorno (…) hasta que llegó una profecía de parte de Amón, recomendando honrar a Hefestión y hacerle sacrificios como a un héroe. Sirviéndose de la guerra como consuelo de su dolor, partió como de cacería a una batida de hombres con perros y sometió la tribu de los coseos, degollando a todos los que estaban en edad militar. Dio a esta acción el nombre de sacrificio en honor del héroe Hefestión (Plutarco, 72. 3-4).
  • A los macedonios, que veían que Alejandro los trataba ahora con menosprecio, les molestaba su vestimenta persa. Ante esto y otros comportamientos no pudieron ya permanecer en silencio, sino que le rogaron que les diera de baja de su ejército. Al oír esto Alejandro, que por entonces estaba más tenso con los macedonios a causa de la veneración a que le habían acostumbrado los bárbaros, saltó del estrado y dio órdenes de que detuvieran a los cabecillas que habían soliviantado al resto del ejército; y después ordenó que fueran ejecutados (Arriano, s. I d. C., “Anábasis de Alejandro” III, 2).
  • Si Alejandro se hubiera sabido mantener en este dominio de sí mismo hasta el final de su vida, habría vencido a la soberbia y a la cólera, males invencibles; se habría abstenido de dar muerte a sus amigos en medio de los banquetes y no se habría atrevido a ejecutar, sin juicio, a hombres sobresalientes por sus hechos de armas y que habían sido sus compañeros. Al final no pudo sobrellevar su grandeza (Quinto Curcio, III 12, 18).

En relación a sus dotes tácticas y militares:

  • A Alejandro la fortuna le deparó la ventaja del lugar, pero dispuso una estrategia que contribuyó a la victoria más que los favores de la suerte; aunque era muy inferior en número a la muchedumbre de los bárbaros (…) provocó su huida y combatió tan en primera fila que recibió una herida de espada en el muslo (Plutarco, 20.  7-8).
  • Darío, al principio, determinó ocupar la cima del monte con una parte de sus tropas, en la idea de cercar al enemigo de frente y por la espalda (…). Pero la Fortuna, más poderosa que cualquier tipo de conjeturas, se encargó de echar por tierra proyectos tan halagüeños (Quinto Curcio, III 27-29).

 

Y sobre sus conquistas, Plutarco dice lo siguiente:

  • Y como no codiciaba placer ni riqueza, sino méritos y gloria, consideraba que cuanto más recibiera en herencia de su padre, menores serían los éxitos logrados por él mismo. Por la misma razón, creyendo que según iba Filipo aumentando las conquistas iba agotando sus propias hazañas futuras, prefería heredar un reino que tuviera, no riquezas ni disfrutes, sino combates, guerras y oportunidades de ganar gloria (Plutarco, 5.  5-6).
  • Realmente, muchos peligros se abatieron sobre él en las batallas y tuvo que afrontar graves heridas, pero lo que causó la mayor mortandad en el ejército fueron la penuria de víveres y los rigores del clima. En cuanto a él, se vanagloriaba de sobrepasar la fortuna con la audacia y el poder con el valor, pensaba que nada era inconquistable para los audaces ni nada seguro para los cobardes (Plutarco, 58.  1-2).

Esta selección de textos sobre Alejandro Magno creo que ilustran bastante bien lo que dije en mi anterior entrada. Como se puede observar, la mayor parte de ellos pertenecen a Plutarco y su “Vida de Alejandro”, pues es el que mejor le ha retratado, a pesar de no pertenecer a la misma época, y como ya dije, la imagen que tenemos ahora de él es, en el fondo, la que Plutarco quiso que tuviéramos.

En una última consideración, me gustaría recomendar la película “Alejandro Magno” dirigida por Oliver Stone, pues a mi parecer, y después de haber leído mucho sobre él y por qué no, haber traducido también, creo que es una película que refleja muy bien el carácter y la personalidad de Alejandro, tan enigmático desde siempre y causante de tantas intrigas. Así que os invito a verla después de leer mis 2 entradas y veréis cómo el director ha sabido retratar muy bien al personaje y Colin Farrell interpretarlo.

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