La figura de Alejandro Magno (Parte I)

Aprovechando que Alejandro Magno está de moda (porque yo creo que nunca ha dejado de estarlo) y que aún se puede visitar la exposición “Alejandro Magno, de Macedonia a los confines del mundo” en el Centro de Exposiciones Arte Canal (Paseo de la Castellana 214) hasta el 3 de mayo, en la UAM el próximo jueves 24 de marzo va a tener lugar una conferencia de Liana Stefaní, asesora científica de la exposición, del Museo Arqueológico de Tesalónica en colaboración con el Ministerio de Cultura y Turismo de Grecia.

La figura de Alejandro siempre me ha llamado la atención, como creo que le ocurrirá a cualquiera que esté algo interesado en el mundo clásico. Pero desde que asistí a una clase de Literatura Griega el pasado año este personaje me ha dejado más intrigada de lo normal. La verdad es que cumple todos los requisitos básicos para ello, pues de no ser así, no habría llegado a ser lo que hoy es. Siempre le he tomado por un loco, pero siempre se ha dicho que todos los genios están, al menos, algo locos.

Detalle del mosaico de la Casa del Fauno de PompeyaAlejandro es el personaje más trascendente de todo el mundo griego y creo que lo es gracias a Plutarco. Vivió solamente 33 años pero fueron suficientes para cambiar la concepción cultural del mundo y su destino. Desde su nacimiento fue diferente, pues sus progenitores afirmaban tener antecesores míticos: Aquiles por un lado y Heracles por otro, tradición que Alejandro explotará al máximo. Tuvo una estrecha relación con su madre y fue poco querido por su padre.

Tras el asesinato de Filipo de Macedonia, Alejandro accede al poder y desde su coronación está obsesionado por ampliar sus fronteras, no sólo hacia Grecia, sino también hacia Oriente. Desde el primer momento se hizo acompañar por registradores que recogieron sus batallas e hitos, entre ellos Calístenes, sobrino de Aristóteles, su preceptor. Por ello se dice que fue el creador de la propaganda política.

Hasta aquí su vida es, dentro de lo que cabe, normal, hasta que comienza su obsesión, partiendo por reclamar venganza a los persas por las derrotas infligidas a los griegos en el pasado para restituir su honor. Derrotó al rey persa Darío en la famosa batalla de Gaugamela, que ha pasado a la historia como un modelo táctico-militar. Darío fue asesinado, así que Alejandro se declara ante los persas vengador de la muerte de su rey. En este punto ya tiene conquistadas Grecia, Persia y Egipto, y queda absolutamente conquistado por Babilonia, ciudad en la que morirá en el 323 a. C. Consiguió llegar hasta el río Indo, por increible que me siga pareciendo aún.

Realmente se creía descendiente de Aquiles y de Heracles, y por ello superior a los demás. Se obsesionó con asumir las costumbres de los pueblos conquistados, aunque lo cierto es que lo hizo desde el respeto, porque estaba convencido de la cultura universal y de que además era una táctica política muy buena. Sin embargo esto fue el principio de su fin: los macedonios no estaban contentos con dicha actitud, y se empieza a forjar el descontento en su ejército, acrecentado por su boda con Roxana, la hija de un reyezuelo insignificante. Los antiguos generales de su padre y los suyos propios caen en desgracia, incluso amigos de la infancia o biógrafos. Se creyó víctima de conjuras, y seguro que razón no le faltaba.

Hay dos puntos importantes en su vida: su relación con Hefestión y Bucéfalo, su caballo. Siempre se ha comparado la relación de Alejandro con Hefestión con la de Aquiles y Patroclo, y de hecho, Alejandro así lo justificó, puesto que él mismo decía ser descendiente del Pelida. Incluso a la muerte de Hefestión tuvo una reacción semejante a la de Aquiles: salió encolerizado y mató a cuantos jóvenes encontró a su paso, imitando a Aquiles cuando inmoló a 12 jóvenes troyanos en la pira de Patroclo. La relación de un héroe con su caballo ha marcado toda la literatura posterior.

Hasta aquí la primera parte de esta entrada, en la que además de invitaros a la conferencia mencionada al comienzo, pretendo que el lector se haga una idea de Alejandro (si es que no le conocía ya), o al menos amplíe su conocimiento. En la siguiente entrada explicaré detalles de la personalidad de Alejandro basándome en los textos de autores clásicos para intentar entender por qué me causa tanta intriga y, si es posible, intrigaros también a vosotros. Os animo a participar si conocéis algún fragmento significativo.

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