El búho de Atenea

Fuente: abc.es

ACOSTUMBRADOS a la visión miope, autárquica, es decir, autonómica, de nuestros problemas. A la política integrada en la sección Sucesos. Al, como decía Brañas: Galicia, para los gallegos. Al si Pepiño es amigo de corrutos. Si tal galediputado del PP es aventajado conseguidor de subvenciones y chanchullos, pero comparado con otros de la competencia resulta poco menos que un santo varón. Al «¿qué hay de lo mío?», mientras engorda la gusanera hasta límites insalvables. Al «se (re)vende Porsche en buen estado con todos los extras».

Entretenidos, digo, con el reñido monipodio galaico, no reparamos en que nuestro destino se está jugando simbólica pero paradójicamente en la cuna de la civilización europea. La Grecia clásica ha sido maestra de Europa. Y ahora vuelve a ilustrar las bases reales de nuestra civilización. O al menos del estado real de la misma.

Grecia se ha convertido para la opinión pública europea, bien adobada por la mayoría de los media, en una especie de chivo expiatorio de todos nuestros males. Un supuesto obstáculo para la democracia. Pero, cabe preguntarse aquí, más allá de nuestros propios problemas o carencias específicas. ¿Es la UE en verdad democrática? ¿Tiene Grecia  la culpa de todo lo que nos pasa?

Entre la Acrópolis y Galicia hay mucha distancia, muchos siglos y muchas ideas. En el Partenón ya no habita la patrona de las gentes y los pueblos que piensan libremente, que buscan y aceptan la Idea, la serena conciencia del ser, sin angustia ni pasiones desenfrenadas. El espantado búho de Atenea sobrevuela entre la niebla la vieja piel de toro, atraviesa la frondosa fraga de injusticia, ignorancia y envilecimiento moral que envuelve a la vida gallega y española.

Aristóteles, en su Política, estableció los tipos de regímenes, atendiendo a un doble criterio: los depositarios de la soberanía y los beneficiarios de su ejercicio. Así desde el primer criterio se puede hablar de gobierno de uno, de pocos o de muchos o la mayoría. Y desde el segundo, el que gobierna puede hacerlo en beneficio propio o en beneficio de la comunidad. Lo que está pasando hoy en Europa y Occidente ¿en qué sistema aristotélico encajaría de verdad? Es de temer que nos encontramos de facto en un régimen oligárquico, de carácter plutocrático, más que en un sistema verdaderamente democrático dirigido al bien común.

Existe la sensación creciente de que los pueblos ya no disponen de ni siquiera de un mero simulacro de soberanía. El cambio en la Constitución española acordado entre dos políticos por exigencias exteriores y sin consultar al pueblo es un ejemplo. El temor y el recelo generalizados que ha levantado entre dirigentes democráticos el anuncio de Papandreu de convocar un referendo para que el pueblo griego decida sobre los graves asuntos que le atañen se considera poco menos que casus belli. El pájaro sabio ha de posarse al final de su vuelo secular. ¿Dónde lo hará?

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Archivado bajo Actualidad, Grecia, Grecia Moderna, Opinión, Personal

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