El Museo de Arte Romano de Mérida alberga un nuevo togado del frente escénico del Teatro

Fuente: extremaduraaldia.com

Esta escultura, que podría ser de Marco Agripa, se encontraba en el almacén del Museo

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida acoge una nueva figura. Nueva, porque no estaba antes expuesta, pero antigua, porque fue encontrada en las famosas excavaciones que se realizaron hace ya cien años, por José Mélida y Maximiliano García.

La figura en cuestión, un togado del siglo I d.C, originariamente estaba colocada en el frontal del Teatro Romano, junto a grandes como Ceres, Proserpina o Plutón. No obstante, de esta efigie si se sabe algo, es que no era un dios. Era un nombre, vestido de civil. Y aunque no llevara ropa militar, se piensa que podría ser Marco Agripa, que fue quien costeó la construcción de este teatro, recinto en el cual ya se han encontrado varias inscripciones con su nombre. “Queremos pensar que es él”, ha manifestado el conservador del Museo, José Luis de la Barrera, durante una rueda de prensa en la que han explicado cuál ha sido el proceso seguido desde abril hasta hoy, 20 de diciembre, en el que la escultura se encuentra expuesta, en la Sala III de la Nave central del Museo.

De la Barrera ha estado acompañado por el restaurador responsable del aspecto actual del togado, Juan Altieri, y por el director del Museo, José María Álvarez. También se ha hecho referencia a la colaboración de la que ha sido responsable de la sección de la escultura, hoy consejera de Educación y Cultura, Trinidad Nogales.

El togado, falta decir, se encontraba en los fondos que el Museo dispone. Se encontraba fracturado en dos partes, y estaba incompleto, sin la zona central. Es ahí sobre todo se ha realizado la labor restauradora que ha contado con la colaboración de diferentes departamentos del Museo, desde el de Investigación hasta el de Mantenimiento, entre otros.

Otra de las particularidades del togado es su dimensión. 2,5 metros, mayor que las esculturas del Foro romano, y lógico si tenemos en cuenta donde se encontraba. Echando un vistazo a las antiguas fotografías de las excavaciones en el Teatro, se puede observar como esta escultura se encontraba, en dos fragmentos, en la parte de debajo de las gradas. Allí estuvo, a la intemperie, bastante tiempo y de ahí que aún contenga hongos que no han podido ser limpiados al completo.

Ocho meses de trabajo

El restaurador Juan Altieri ha explicado cada uno de los pasos que han llevado a cabo para poder reconstruir la escultura. El togado se encuentra tallado en un gran bloque de mármol, se entiende que de Estremoz, donde los romanos se suministraban de mármol en la Lusitania.

Se encontró, como hemos dicho, en dos partes. Una de ella, la de mayor tamaño, corresponde a la zona superior, de la que no se conserva la cabeza. La otra, más pequeña, corresponde a la parte inferior, en la que quedan la mitad derecha de la plataforma de apoyo, los pies y la parte baja de la toga.

Esta escultura, en los 80, había sufrido una primera restauración. Sin embargo, ha sido desmontada. Tras la limpieza de las partes, se han colocado siete varillas de acero, de 19 mm de grosor, para unir las partes, de las cuales, una une directamente la parte superior con el suelo. Estas varillas han sido pegadas al mármol mediante un mortero de elevada resistencia, elaborado con resina sintética de epoxi, mezclada con polvo de mármol.

Tras ello, se optó por dejarla con las varillas, y que se pudiera apreciar el hueco de la parte inexistente, por dejar un bloque de hormigón armado en dicha parte central, con un aspecto neutro; o la restauración, con los pliegues y demás, en un tono similar al original. Esta tercera opción fue la elegida.

Para la reintegración, según ha explicado Altieri, en la parte trasera, la ampliación base y la caja cilíndrica de apoyo se modelaron con un mortero de cemento blanco y arena de mármol. La parte delantera perdida se modeló en arcilla, modelado del que se obtuvo un molde de escayola. Sobre el molde se hizo un vaciado ligero en resina epoxi, de apenas un centímetro de grosor. El vaciado se fija atornillado al núcleo de hormigón, para que pueda ser desmontado para un futuro traslado.

La restauración concluyó con la reintegración del color de la zona restaurada, de modo que en su visión de conjunto se aprecia la escultura íntegra, aunque de cerca se diferencia la parte restaurada, por su diferente textura.

Cabe destacar que, dada su altura y su elevado peso (sobre una tonelada y media), constantemente tuvo que utilizarse dos grúas para los traslados y cambios de posición, quizá una de las mayores complicaciones.

Estas características del togado han obligado a que la reconstrucción se haya realizado en la propia sala donde ahora se expone, por lo que los visitantes del Museo han podido presenciar de cerca la fase final un proyecto de restauración que comenzó en el mes de abril, y ha concluido ahora, en diciembre.

Por su parte, el director del Museo, José María Álvarez, ha recordado que el Museo dispone de más piezas en su fondo que son importantes. Esta es un buen ejemplo de ello. Por ello, ha hecho referencia, como deseo para un nuevo año, los avances en la ejecución de dos proyectos. Uno de ellos, la ampliación del Museo, y otro, el Museo Visigodo.

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Archivado bajo Actualidad, Descubrimientos, Emérita Augusta, Exposiciones, Hispania Romana, Historia, Imperio Romano, Museos, Novedades, Restos arqueológicos, Roma, Teatro

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