La fiesta que conquistó Cantabria

Fuente: eldiariomontanes.es

Miles de personas llenaron las calles de Los Corrales de Buelna en el final de las Guerras Cántabras

Tambores romanos y gaitas cántabras, gladios y falcatas, marcaron ayer el ritmo de miles de personas llegadas a Los Corrales de Buelna para disfrutar del Gran Desfile General de Tropas y Legiones de la Fiesta de Interés Turístico Nacional de las Guerras Cántabras.

Aplausos constantes y el choque de las sandalias romanas y las calzas cántabras sobre el asfalto de la larga Avenida Cantabria pusieron el resto de sonidos en lo que fue el acto final de una fiesta que recrea, durante diez días, la conquista de Cantabria a manos del Imperio Romano. Las mejores galas, el armamento más espectacular, los complementos más vistosos y más de 2.000 personas llenaron el interior de la Avenida Cantabria a lo largo de varios kilómetros, escoltados por decenas de miles de personas que no quisieron perderse el despliegue de toda la fuerza de una fiesta que cuida cada detalle y que se renueva cada año.

Entre esos visitantes, el presidente del Gobierno regional, Ignacio Diego, con varios de sus consejeros, la alcaldesa de Los Corrales de Buelna como anfitriona, Mercedes Toribio Ruiz, y los líderes del arco parlamentario, con Rosa Eva Díaz Tezanos y Miguel Ángel Revilla al frente.

El día comenzó bien en lo meteorológico y los visitantes abarrotaron, desde primera hora de la mañana, un pueblo volcado con su fiesta, disfrutando y participando de los actos del día grande. Desde las doce del mediodía el peregrinaje de curiosos a Los Corrales de Buelna fue incesante. Para ello, se habían preparado cerca de 4.000 plazas de aparcamiento gratuitas. Ese continuo llegar de personas se notó ya en el Certamen de Pócimas y Brebajes sin alcohol, y la Gustatio.

Tribus y legiones ofrecieron a todos los visitantes sus bebidas y comidas particulares, basadas en los gustos y costumbres de cada grupo, y nadie quedó decepcionado. Se repartieron en total más de 10.000 muestras de bebida y comida. Y entre pincho y vaso, magnífica exhibición de la Legio V Alaudae asturiana. Y si había tiempo, que lo había, paseo por el Macellum, mercado de época que ofrecía más de medio centenar de puestos de todo tipo.

Desfile general de tribus

A las seis de la tarde ya no quedaba ni un hueco a lo largo de toda la avenida principal. Sólo se veían cabezas y las cámaras de los muchos medios de comunicación presentes en el desfile general de tribus y legiones. Los flashes de profesionales y aficionados, incontables. En total fueron más de 2.000 personas repartidas en 13 tribus y 13 legiones las que recorrieron toda la Avenida Cantabria, de norte a sur, para terminar en el campamento festero. Este año el desfile contó con un grupo invitado, la V Alaudae asturiana. Entre los incondicionales, más con el lado cántabro que con el romano, los niños, absortos con cada detalle, soñando con formar parte de ese gran ejército y llegar a ser Corocotta o el César Augusto. Ambos lideraban los desfiles de cada bando, y con ellos los personajes protagonistas de las muchas representaciones que convierten cada año a fontaneros, guardias civiles o maestros en historia viva sobre el escenario o, como ayer, ante miles de personas.

Sobre las ocho de la tarde la fiesta entró en su recta final. El historiador y geógrafo Estrabón repasó lo sucedido en las dos guerras contra los cántabros, dando paso a las escenificaciones de la Proclamación de la Pax y Ley Romana, a las explicaciones del general Agrippa o al cierre de las puertas del Templo de Jano, símbolo del final de las hostilidades. El apagado del Fuego Sagrado, por las diosas Minerva y Cantabria, puso punto final a la décimo segunda edición de la fiesta de las Guerras Cántabras. A partir de ahí, con el cuerpo molido por cotas, corazas, pieles y escudos, hoy llega realmente lo duro. Empezar a desmontar el campamento festero, que este año ha recibido críticas inmejorables, a hacer balance de un año con más visitantes que nunca, a repasar actos, mejorados y renovados ya en esta edición, y a preparar la que será, el número lo marca, una especial edición, la décimo tercera. Con ella, desde luego, alea jacta est.

El presidente de la Asociación Guerras Cántabras, Óscar del Val, se mostró ayer convencido de que no cierran una edición más. «Con vuestro esfuerzo y apoyo hemos hecho de ésta una edición inolvidable. Gracias a vosotros, festeros, por vuestra implicación y a todos los visitantes, por vuestro ánimo en un año con más presencia de público que nunca».

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Archivado bajo Actualidad, Antigüedad, Curiosidades, Fiestas romanas, Hispania Romana, Historia, Imperio Romano, Noticias, Recreaciones, Roma

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