Paradigmas heroicos

La guerra de Troya

Los héroes épicos o guerreros son todos los que participaron en la guerra de Troya y los que fueron cantados en la Ilíada y la Odisea (Aquiles, Héctor, Odiseo…) para recordarlos para siempre.

Hay dos categorías: el héroe guerrero propiamente dicho representado por Aquiles y Héctor, que además representan dos bandos opuestos en la guerra y dos concepciones diferentes de ella; y el otro que calificamos como épico pero encontramos ciertos problemas de definiciones, como Odiseo, porque se trata de un héroe moderno con otros valores.

El mundo de la guerra en la Ilíada

El origen mítico de la guerra de Troya es el juicio de Paris. Zeus da a Tetis en matrimonio a Peleo, y tienen un hijo: Aquiles, que como es hijo de un mortal también lo es. Tetis, no contenta con eso, intenta hacerle inmortal. Hay dos versiones: la primera, la más antigua, dice que pasa a su hijo por el fuego purificador, sujetándolo por el talón. Al entrar Peleo lo aparta y por tanto el talón de Aquiles será el único sitio por el que pueda ser herido mortalmente. A partir de esto, se deshace el matrimonio y Tetis vuelve al mar. La otra versión cuenta que Tetis metió al niño en un caldero de agua hirviendo, y también hay otra versión del mito más tardía que cuenta que Tetis lo agarra de un talón y lo mete en la laguna Estigia. El agua y el fuego son, en cualquier caso, elementos purificadores para convertir en inmortal a Aquiles.

Sea como fuere, Aquiles está destinado a morir, y además Tetis sabía de una profecía que decía que si iba a la guerra de Troya moriría allí joven y alcanzaría la gloria perpetua e imperecedera. Peleo, ajeno a esto, decide educar a Aquiles con el centauro Quirón, que le enseña la caza, el enfrentamiento con los animales salvajes, el uso de las armas y de las plantas medicinales, etc. Es educado para ser un guerrero ejemplar y así lo demostrará. Además, Peleo le pone un instructor de oratoria: Fénix, que le enseña el uso de la palabra necesario para las asambleas y la convivencia con los demás. Patroclo está destinado a enseñarle el sentido de la justicia y la prudencia, y con estos objetivos Peleo le encarga a Patroclo, hijo de un amigo suyo, que sea su preceptor.

Aquiles y Patroclo, además de amigos íntimos, forman en la guerra de Troya un círculo: la muerte de uno provoca el cataclismo. Cuando Patroclo muere a manos de Héctor, Aquiles tiene una reacción desmedida que no tiene nada que ver con un héroe civilizador y se ensaña con el cadáver de Héctor por haber matado a su amigo.

La estancia en casa de Quirón constituye además uno de los ritos de iniciación de Aquiles, o un rito de paso (actos que sirven para marcar el paso de la adolescencia a la pubertad o madurez).

Tetis, sabiendo la profecía, cuando los héroes son llamados para ir a la guerra de Troya, lo esconde en la corte del rey Nicomedes vestido de mujer, cosa que también constituye un rito de paso. Odiseo sabe que está allí y esconde unas armas entre los regalos que lleva para las hijas del rey. Cuando Aquiles las ve, se lanza sobre ellas en lugar de escoger objetos de tocador, descubriéndose así, y marchando a la guerra a sabiendas de que morirá allí y con el fin de conseguir la gloria imperecedera.

Estos héroes épicos son un conjunto de guerreros que luchan por una causa común y que les une como compañeros iguales en esa lucha porque han sellado un pacto de amistad. Este pacto los compromete a todos y ninguno se atreve a romperlo. Cada uno lleva sus tropas, porque son reyes de sus respectivos pueblos, para luchar con sus compañeros. De esta forma, las tropas y el pueblo que han dejado atrás dependen de ellos y son respetados.

Éstos son los héroes de los poemas épicos atribuidos a Homero. Los héroes homéricos vienen a constituir una clase social: los guerreros heroicos, pero dentro de ella hay unos que destacan especialmente y que son los mejores (áristoi), aquellos cuyas hazañas se van a contar de generación en generación y constituyen el tema de la contienda de los poemas homéricos. Se les distingue por las posesiones que tienen, cuanto más tengan mejores serán. Cuando un enemigo toma la ciudad, se adueña de todo lo que pueda: reses, ganado, oro y riquezas, mujeres y niños, etc. Todo es distribuido según el comportamiento en el campo de batalla y, desde luego, si te quitan lo que te ha pertenecido en el reparto, te están insultando. El reparto es proporcional, y si te quitan el botín, no puedes demostrar lo bueno que has sido en la batalla. Sólo hay una excepción: Agamenón, rey de Micenas, que se erige en comandante en jefe de las tropas griegas y, por tanto, manda sobre los demás aunque sean tan nobles como él. Esto implica que cuando Agamenón le quita lo que le ha correspondido en el reparto, Aquiles monte en cólera (tema de la Ilíada), ya que no sólo le ha arrebatado el botín sino el honor. Esta cólera lleva a Aquiles a retirarse de la batalla, provocando derrotas para el ejército griego.

Lo único que hace que Aquiles vuelva a luchar es la muerte de Patroclo, y lo hace con una cólera y una hybris imparables hasta el punto de matar al gran héroe troyano, Héctor, y ensañarse con su cadáver saltándose todas las normas de urbanidad, insultando incluso a los dioses. Al final, Aquiles muere por una flecha disparada por el más cobarde de todos los troyanos y el culpable de la guerra: Paris.

Oposición Aquiles-Agamenón

Agamenón representa la soberanía y el papel del rey. Si hubiera cedido ante Aquiles estaría demostrando que no ejerce su soberanía, y tiene que ejercerla, bien de acuerdo con la soberanía divina, bien abusando de su poder. Este último es el caso: Agamenón es un soberano prepotente y orgulloso.

Oposición Aquiles-Héctor

Cuando Héctor se despide de Andrómaca, ésta presiente que no le va a volver a ver y le pide que se quede, pero Héctor responde que la ciudad es su obligación y responsabilidad y que tiene que luchar por el bien común. Por esto, Aquiles es un héroe antisocial, porque él actúa movido por sus motivos y va a luchar él solo, mientras que por el contrario Héctor sale en defensa de la ciudad entera y no por sus motivos personales.

Respecto a ser un héroe antisocial, Aquiles lo demuestra también en el episodio en el que Príamo, anciano rey de Troya, marcha al campamento griego para suplicarle a Aquiles que le devuelva el cadáver de su hijo. Al final, Aquiles, como todos los héroes griegos, es un héroe desmedido y cede, pero sólo al final.

El viaje mítico: la Odisea

Odiseo, en principio, también es un héroe guerrero porque participa en la guerra de Troya, pero la guerra no es su principal actividad y no ha obtenido la gloria por ello, sino por haber sobrevivido tanto tiempo y a tantas adversidades en el mar.

Cuando se declara la guerra de Troya, estaba recién casado con Penélope, prima de Clitemnestra y Helena. Las tres van a convertirse en tópicos del tipo femenino desde los poemas homéricos hasta hoy.

Helena por la belleza, destructiva para los demás, casquivana, por no necesitar la inteligencia, etc. Según fuentes posthoméricas, Helena no fue raptada sino que ella misma se marchó con Paris voluntariamente. Eurípides cuenta que no es normal que acabada la guerra Menelao hubiera perdonado a Helena y se la llevara de vuelta a Esparta.

Clitemnestra es la mujer adúltera, despiadada y asesina, pero sobre todo adúltera. Odiseo, cuando baja al Hades, además de encontrarse con la sombra de Aquiles que le dice que hubiera preferido tener una vida larga y anónima que ser el gran Aquiles y estar muerto, también se encuentra con Agamenón, que le cuenta que al volver de Troya, Clitemnestra, que tenía un amante llamado Egisto, le dio muerte. En autores posteriores, se dice que Clitemnestra no le mató para quedarse con el poder, sino por venganza, ya que al comienzo de la guerra Agamenón tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia, aunque luego la diosa Ártemis no lo consintiera y se la llevara a tierras lejanas. Para poder sacrificarla miente a Clitemnestra diciéndole que la iba a casar con Aquiles, y como no se lo perdonó nunca, se tomó su venganza. En la tragedia de Esquilo, Clitemnestra justifica el asesinato diciendo que Agamenón también era un adúltero, pero es un hecho secundario.

Frente a estas dos, encontramos todo lo contrario: Penélope, la mujer fiel hasta el final. Curiosamente, los destinos de Odiseo y Penélope corren paralelos en la historia literaria. Odiseo es un héroe engrandecido, alabado y admirado por su arrojo y valentía, y Penélope es la fiel esposa que además decide ella misma y sin que nadie se lo imponga seguir aguardando a su marido. Después de Homero, Eurípides empieza a criticar la figura de Odiseo y dice que es un héroe gracias a las trampas y que es un mentiroso y un tramposo a la vez que astuto e inteligente. Al mismo tiempo, cuando un autor destruye la heroicidad sin tacha de Odiseo, destruye la fidelidad de Penélope. Sus figuras heroicas tienen características comunes.

Siempre se dice que el gran héroe viajero por excelencia es Odiseo, pero en realidad Odiseo nunca emprende un viaje con esas intenciones, sino que vuelve a su reino para recuperar su posición de rey, esposo y padre.

En la Odisea no hay ninguna lucha cuerpo a cuerpo como en la Ilíada, que es lo que más destaca; Odiseo se enfrenta a todos los peligros con la inteligencia, la astucia y también con el uso tramposo de la palabra. Por eso, a Odiseo siempre se le nombra haciendo referencia a su ingenio y nunca a la fuerza, lo que nos recuerda que en este sentido sería el contrapunto de Aquiles.

A lo largo de la Odisea, Odiseo se comporta de forma distinta. Se caracteriza principalmente por la prudencia en la acción: en primer lugar sopesa los pros y los contras antes de actuar, mientras que en la Ilíada Aquiles se caracteriza por actuar por impulsos y no pensar. Otra de las marcas de Odiseo es el uso de la palabra, la oratoria, el saber hablar bien para convencer a los enemigos. Ya en la Ilíada es el encargado de todas las misiones que requieran el uso de la palabra. Por último, Odiseo usa la metis como arma frente a las luchas cuerpo a cuerpo por las que se caracteriza la Ilíada, ya que los combates en la Odisea aparecen como último recurso o ni siquiera aparecen. La metis es la inteligencia práctica incluyendo la mentira y los engaños.

Cuando Odiseo llega a Ítaca y se encuentra con esas circunstancias, aparece disfrazado. Ese disfraz obedece a la astucia del héroe para poder derrotar a los pretendientes en una lucha, por otra parte, totalmente desigual, pero es la única estrategia que puede seguir para acabar con tantos oponentes. En esa lucha final y la única de la obra, Odiseo se vale de la metis, ya que utiliza el engaño.

En la llegada a Ítaca tiene que producirse el fenómeno de la “anagnórisis”, es decir, el reconocimiento del héroe. En primer lugar, le reconoce su perro, que muere nada más verlo; a continuación, su nodriza Euriclea, que le reconoce por una cicatriz en una pierna que le hizo un jabalí cuando era pequeño; luego el porquerizo, también su hijo Telémaco y, por último, Penélope. Ésta, que ha sido descubierta tejiendo y destejiendo el telar, es obligada a tomar un nuevo marido, pero urde otra trampa: tomará por esposo al que consiga tensar el arco de Odiseo, sabiendo que sólo éste puede hacerlo. Efectivamente, el único que lo consigue es Odiseo, y es en ese momento cuando acaba con los pretendientes. Sin embargo, Penélope no está satisfecha aún y le pide a Odiseo, todavía disfrazado, que saque el lecho matrimonial al patio. Odiseo, muy enfadado con ella, le dice que ese lecho nunca se podrá mover por él mismo lo construyó en el tronco de un olivo. Únicamente revelando este secreto que sólo sabían ellos dos Penélope reconoce a su marido. Hay que destacar que la metis de Odiseo también está presente en su mujer.

En fuentes posteriores a Homero la metis se ve como una cualidad propia de la mentira, el engaño y la trampa, sobre todo en Eurípides. Odiseo y Penélope comparten la misma suerte y Odiseo es visto como un mentiroso y un tramposo y, por tanto, Penélope también, lo que implica que le es infiel.

En la Odisea también aparece el viaje al mundo de los muertos, marca heroica por excelencia, ya que muy pocos consiguen llegar al Hades y salir vivo de él. El viaje está reservado sólo para unos pocos. Antes de irse de la isla de Circe, ésta le da indicaciones precisas de cómo llegar y a Odiseo le embarga una gran tristeza porque piensa que de allí no va a salir. Es curioso, ya que la localización del Hades se da por primera vez y se encuentra hacia el Norte, allá en las orillas del Océano, donde no corren los vientos sino que hay una inmensa calma, donde no hay luz sino que es una noche perenne, y se dice que llegó al país de los cimerios, donde se da cuenta de que algo pasa. Paran en una playa y parece que van a iniciar la entrada al Hades, pero Odiseo se queda en las puertas del más allá, donde realiza una serie de rituales para invocar a los muertos que acuden a hablar con él.

En primer lugar aparece Agamenón, que le dice que tenga cuidado al volver a casa porque a él su mujer le traicionó. A continuación aparece Anticlea, su madre, y además de enterarse de que ha muerto ella le dice que esté tranquilo porque Penélope le está esperando. Aparece el adivino Tiresias, a quien había ido a ver, y también Aquiles, que le dice que hubiera preferido estar vivo y ser anónimo antes que  ser el gran héroe y estar muerto. Este es otro de los factores modernos de la Odisea, porque responde a otros valores diferentes a los de la Ilíada.

En la Ilíada todos se enfrentan a los peligros aún a sabiendas de que pueden encontrar la muerte como consecuencia. En la Odisea se prefiere vivir porque la vida es mucho más importante que el honor y la gloria.

El viaje al Hades es un acercamiento al mundo de los muertos. Todos los héroes que entran en el Hades salen transformados de alguna manera, pero Odiseo no, sale igual que entró, no aprende nada en ese encuentro con los muertos.

Jasón y los Argonautas

Jasón emprende un viaje porque no tiene trono para poder conquistarlo (el trono le había sido arrebatado). A través de las transformaciones desde la épica hasta la época helenística, lo que le pasa a Jasón es que va perdiendo su estatus de héroe.

Tiene la estructura de un cuento popular: un personaje sin trono porque un usurpador se lo ha quitado; ese personaje viene del bosque porque ha sido educado por un ser monstruoso; el personaje se transforma en príncipe e inicia la búsqueda del tesoro, para lo que es ayudado por los personajes nobles y por la princesa del lugar; acaba cogiendo el tesoro, vuelve y conquista el trono.

Así parecería un cuento, pero hay algunos detalles que hacen que se convierta en un mito.

En un lugar de Tesalia (al norte de Grecia) hay una ciudad llamada Yolcos, en donde reina Esón, que tenía un hijo llamado Jasón y un sobrino llamado Pelias. Esón muere y nos encontramos con dos versiones sobre la herencia:

  • Como Jasón era pequeño, le deja el trono a Pelias hasta que alcance la mayoría de edad.
  • Se lo dio a Pelias.

Cuando Jasón alcanza la edad suficiente, Pelias se niega a devolverle el trono. Las fuentes cuentan que Jasón viene de lejos, donde su padre le había mandado para ser educado por el centauro Quirón; a su vuelta a Yolcos se le cae una sandalia. A Pelias le había dicho el oráculo de Delfos que tuviera cuidado con un joven que fuera descalzo y es entonces cuando aparece Jasón. A Pelias se le ocurre que para devolverle el trono a Jasón, éste debe hacerlo un regalo, a saber: ir a la Cólquide en busca de la piel de un carnero de oro (el vellocino de oro) que estaba custodiada por un dragón. Estaba colgado en un árbol de un jardín, en el reino de Eetes, que tenía una hija llamada Medea. Su familia tiene mucha relación con la magia y Medea es semimaga (se la relaciona también con la maga Circe, de la Odisea).

Es una empresa difícil. Se necesita un barco que dos diosas, Atenea y Hera, mandan construir a un artesano llamado Argo, de ahí el nombre de la nave. Este barco tenía una cualidad mágica: la proa podía hablar y decir los peligros que podían correr.

Jasón se une a buenos príncipes, los Argonautas, para ir a buscar el vellocino de oro. Entre ellos hay muchos nombres ilustres y se da una lista de hasta 58 nombres, pero los más conocidos son: Orfeo, Cástor y Pólux, también Heracles y, por supuesto, Teseo.

Durante la travesía les suceden algunos episodios muy significativos.

  • En la isla de Lemnos  había unas mujeres que habían matado a sus maridos. Como castigo, Afrodita les da un olor nauseabundo y nadie se les podía acercar. Jasón consigue que se disipe el olor de las lemnias y se acuestan con ellas y tienen hijos.
  • Fineo era el rey de un lugar que había sido castigado por los dioses a no comer por no rendir culto debidamente. Zeus le manda a las Harpías, que le roban a Fineo la comida. Éste le pide a los Argonautas que acaben con las Harpías, por lo que Jasón las hace huir disparando unas flechas.

Al llegar a la Cólquide el rey les dice que pueden coger el vellocino de oro, pero primero deben superar tres pruebas:

  1. Uncir con un yugo unos bueyes que echan fuego por la boca y tienen pezuñas de bronce porque nunca se les había puesto.
  2. Sembrar en la tierra los dientes de un dragón, ya que de esos dientes nacerán hombres armados.
  3. Descolgar la piel del vellocino de un árbol a cuyos pies está el dragón.

En medio aparece la princesa Medea, que se enamora de Jasón y le dice que si la convierte en su esposa ella le ayudará, y Jasón acepta. En primer lugar, Medea le unta con una poción mágica que sirve para que el fuego no le haga daño; a continuación le avisa que los hombres armados que nacerán de los dientes de dragón le atacarán y que para evitarlo tiene que tirar una piedra de la que saldrán más soldados, provocando así la lucha entre ellos, y, por último, le da una poción para matar al dragón.

De este modo, Jasón coge el vellocino y se va con Medea como esposa. Cuando el rey Eetes se entera se lanza en su persecución, pero como Medea se lo imaginaba llevaba consigo a su hermano pequeño, al cual descuartiza y tira al mar para escapar mientras su padre se preocupa de recoger los restos. Cuentan que a raíz de este crimen los dioses se enfadan con Jasón y Medea y la vuelta a Yolcos recuerda mucho a la Odisea, incluso hay mitos parecidos, como el de las sirenas.

Al final llegan a la costa de Sicilia, a Yolcos, con el vellocino y Pelias se queda impresionado, pero no tiene intención de devolver el trono. Medea engaña a las hijas de Pelias diciéndolas que pongan agua a hervir para que pueda echar unas hierbas que rejuvenecerían al viejo rey, pero en realidad le matan y entonces sus hijas se suicidan. Los habitantes del reino se enteran y acaban expulsando a Jasón y Medea.

Se marchan a Corinto, y cuentan que allí viven felices durante un tiempo y tienen varios hijos, entre ellos Medo. Pero después Jasón, que quería tener un trono, se quiere casar con la hija del rey de Corinto y dejar a Medea. Ésta reacciona de manera celosa y se toma una venganza terrible contra Jasón: manda unos regalos a la nueva novia de Jasón y a su padre, una túnica empapada de veneno que al ponérsela salió ardiendo inmediatamente, y además también mata a sus propios hijos.

Las fuentes

En las fuentes épicas se dice que Jasón tenía todo el derecho a recuperar su trono y se le presenta como un personaje noble y decidido. También se cuenta la llegada a Yolcos descalzo y el viaje de ida a por el vellocino de oro, pero no el final de la historia.

A finales del siglo VI a. C. Píndaro vuelve a retomar la historia en el momento en que Jasón pide a Pelias su trono, la vuelta con el vellocino y que se casa y es feliz con Medea. No cuenta el trágico final con Medea porque pretendía destacar la heroicidad de Jasón.

Se empieza a ver a principios del siglo V a. C. en Corinto a un escritor llamado Eumelo que da los siguientes datos: que había tenido hijos, que Medea era la depositaria del trono de Corinto y que Jasón era el rey consorte. También que Medea quería hacer a sus hijos inmortales e intenta pasarlos por el fuego, pareciéndose a Tetis; Jasón lo ve y como se asusta expulsa a Medea de su tierra para siempre.

A mediados del siglo V a. C. con Eurípides, que debía conocer toda la historia, se desarrolla toda la historia. Con él empieza la pérdida del estatus heroico por parte de Jasón y el engrandecimiento de la figura de Medea. En esta obra destacan dos cosas: que Jasón no es nada valiente, y que Medea es realmente la heroína de la obra que ayuda a Jasón a hacer todo y que Jasón se casa por conveniencia para luego dejarla. Medea da una serie de argumentos de porqué las mujeres son desgraciadas y sobresale la pérdida del estatus de Jasón, lo que la convierte en la protagonista de la historia.

En la época helenística (siglo II a. C.) Apolonio de Rodas escribe un poema titulado Las Argonaúticas o el viaje de los Argonautas. Es un poema épico de época tardía con mucha artificialidad. El protagonista vuelve a ser Jasón, pero ha perdido todo su estatus y se aprovecha de todos los demás. No se cuenta el final de la historia porque es un poema de amor y aventuras.

Así que, después de este viaje, a Jasón le ocurre algo muy distinto de lo que le pasa a Odiseo: empieza como el príncipe valiente, se convierte en el gran héroe de los Argonautas, y acaba perdiendo su estatus en favor de una mujer.

Más tarde Séneca escribe también una obra titulada Medea en la que ella queda como una loca.

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