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Avance capítulo 5 ‘LA MÁSCARA’ De Imperium

Fuente: antena3.com

Cora no parará hasta descubrir la verdad

Sin Galba presionándola, Cora avanza en su investigación para liberar a su padre mientras intenta olvidar que cometió el error de besar a Tito. La única pista que tenía, un militar llamado Mario Terentio Ruga, antiguo aliado de Galba, ha aparecido muerto en extrañas circunstancias. Cora sabe que algo no encaja en esa muerte y no parará hasta descubrir la verdad.

AVANCE CAPÍTULO 5 ‘LA MÁSCARA’

Galba va a ser juzgado en el senado por el asesinato del hijo de Claudia, Cayo. Un asesinato que ordenó al descubrir que no era su hijo. Lo que nadie sabe es que el bebé nunca fue asesinado. Al descubrirse esta información, comenzará una lucha por hacerse con ese niño. Él es lo único que separa a Galba de una condena segura.

El marido de Cordelia, Sila, decide escalar puestos en la familia auspiciado por el consejo de su madre, Casia, que está dispuesta a descubrir el secreto que Craso y Cordelia ocultan con tal de hacer que su hijo prospere.

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Mérida vuelve al siglo I con Emérita Lúdica y con su Noche Romana en Blanco

Fuente: ecodiario.eleconomista.es

30/09/2012

Mérida ha vuelto este fin de semana a ser la Emérita Augusta del siglo I, con la Legio V Alaudae desfilando por sus calles o con luchas de gladiadores en el Anfiteatro, dentro de los actos del programa cultural Emérita Lúdica, que este año ha acogido, como novedad, la I Noche Romana en Blanco.

Así, catorce enclaves arqueológicos de la ciudad han permanecido abiertos hasta la madrugada y los habitantes de Mérida han podido asistir gratuitamente a las actividades que se han llevado a cabo en ellos, con una sola condición: ir vestidos de romano.

Emérita Lúdica arrancó el pasado viernes por la noche y la lluvia no impidió el desarrollo de las jornadas técnicas sobre distintos aspectos de la vida romana en la ciudad y la entrada de la Legio V Alaudae (Alondra) por el Puente Romano, como lo hicieron los primeros soldados veteranos que habitaron en Emérita Augusta.

El tiempo, sin embargo, sí permitió que anoche miles de personas se echaran a la calle para disfrutar de la I Noche Romana en Blanco, que se inició con el encendido de la pira conmemorativa en la Alcazaba, tras la llegada del Gobernador y del Genio Protector de la Colonia.

Diversos coros, como la Coral Emérita Augusta o Ubi Sunt, actuaron en otros enclaves arqueológicos de la ciudad, como el yacimiento de Morerías o el Templo de Diana, que ha emergido ese año como núcleo central de la fiesta, pues en su entorno se han ubicado las tradicionales tabernas romanas o los talleres de cerámica, mosaico o abalorios.

También el Pórtico del Foro, el Teatro Romano, el Museo Nacional de Arte Romano y otros espacios recuperados de la Emérita Augusta han acogido exposiciones, representaciones y recreaciones de la vida en Mérida durante la Hispania Romana.

El Anfiteatro ha vuelto a ser escenario del juego de los gladiadores y los emeritenses han podido acercarse incluso al área funeraria de Los Columbarios para hacer una ofrenda floral a los primeros habitantes de la ciudad.

Emérita Lúdica está organizada por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, que busca con esta actividad que los emeritenses se acerquen y conozcan su pasado romano con el mayor rigor histórico.

Por ello, en la organización de todas estas actividades han participado los arqueólogos e historiadores del Consorcio, que han aportado sus conocimientos para que las recreaciones se acercaran lo más posible a la vida real de la Emérita Augusta.

De hecho, un grupo de modistas, asesoradas por ellos, han ayudado en las últimas semanas a los emeritenses a confeccionar sus trajes de romano y se ha habilitado también un taller de peinados y maquillaje para que nadie fuera disfrazado, sino ataviado como lo hacían sus más lejanos antepasados.

En esa misma línea, esta tarde el Templo de Diana acogerá la pasarela “Emérita Fashion Week”, en la que modelos voluntarios desfilarán con los trajes que usaban los romanos en los distintos oficios que se conocen.

Numerosos bares y establecimientos de la localidad se han sumado a la iniciativa, por lo que han abierto esta noche sus puertas y han ofrecido sus productos a un precio especial a todos aquellos que fueran vestidos de romano.

El Templo de Diana, en pleno centro de la ciudad y como espacio neurálgico de la fiesta, ha cobrado un especial significado, ya que se han colocado unas pasarelas para poder subir a su interior y visitarlo por dentro, en compañía de los técnicos del Consorcio, un privilegio vetado en el día a día, por lo que miles de ciudadanos han hecho cola a lo largo del fin de semana para poder conocerlo.

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Ese sabe latín

Fuente: culturaclasica.com y lacolumnata.es

Soy arpía sólo a jornada parcial. El resto de mi tiempo lo dedico a intentar enseñar Latín desde hace veintidós otoños. Cada comienzo de curso, alguno de mis alumnos más revenidos me importuna con la consabida pregunta: “Profesor, ¿para qué sirve el latín, si ya no se habla en ninguna parte?”

Otrora, cuando tenía más de cabrito, solía frenarlos respondiéndoles que para que cenutrios como él me hicieran preguntas tan cenutrias. Hoy, que he dejado atrás ya el diminutivo, me limito a ladrar al impertinente. No obstante, me resulta cuando menos paradójico que se diga de uno que es muy vivo y perspicaz: “Ese sabe latín”.

Mi amigo Juan de Dios, profesor de Filosofía, me consolaba diciéndome que también a él le importunaban con para qué servía la filosofía. “¡Para nada!”, les respondía. Y echaba mano de un tal Aristóteles, que de filosofía debía de saber un rato. El menda defendía que esa era su grandeza: en sí misma, la filosofía no sirve para nada, no está al servicio de nadie ni de nada. Lo que nos entrega es pura y llanamente el saber por el saber, el conocimiento más valioso para el ser humano. Dichosos, pues, los que estudien esta ciencia “no útil” o, mejor dicho, útil tan sólo para pensar como un ser humano y comprender mejor sus intríngulis.

Juande (y Aristóteles) tienen razón. El latín no “sirve” para nada. Con él no te vas a forrar especulando como los de la burbuja inmobiliaria. No te van a llamar de Gran Hermano ni de Sálvame. Tampoco la música “sirve” para nada, excepto para los pocos miles de personas que viven de ella. Pero yo no concibo la vida sin música.

¿Me puede explicar alguien para qué sirven las matemáticas, una vez que hayamos aprendido las cuatro reglas básicas y consigamos que no nos engañen al darnos el cambio en la verdulería (de todas formas, aunque seamos un hacha en numerología, los bancos nos van a seguir engañando)? Me imagino a más de un arquitecto o a un ingeniero echándose las manos a la cabeza ante esta barbaridad que he dicho y espetándome que sin los fundamentos esenciales de las matemáticas, de la geometría, de la trigonometría no se podría diseñar ni la silla más elemental. Todos sabemos que las matemáticas son el colchón también de la física y que, si uno no va bien preparado en esta ciencia, nunca llegará a ser un buen arquitecto, ingeniero, físico, químico ni médico siquiera.

Somos seres humanos (algunos más que otros) y como tales tenemos la facultad de comunicarnos usando un lenguaje y una lengua. En este país de nuestras entrepiernas, la lengua mayoritariamente hablada es el español. Hijo póstumo del latín. Los que somos hispanohablantes, nos guste o no, somos hijos de esta lengua latina. Uno no puede hablar bien su lengua, ni conocerla, ni, mucho menos, amarla, si reniega de su madre, de su ‘alma mater’. Del latín. ¿Acaso no dejó escrito el Dios judeocristiano en las Tablas que entregó a Moisés: “Honrarás a tu padre y a tu madre”? Sólo por eso merece respeto.

Pero es que, además, el latín es el esqueleto de la mayor parte de las lenguas que usamos hoy en día en Occidente. Quien comprenda y maneje sus entresijos, quien perciba la armazón de sus alambiques, la estructura de su sintaxis, tendrá los cimientos más sólidos para iniciarse en el conocimiento no ya del español o del portugués, del francés, del italiano, del rumano (hermanos de madre todos), sino también para adentrarse en el inglés, en el alemán, incluso en el ruso.

En mi modesta opinión, no se puede ser un hablante de español medianamente competente si no se cuenta con una base adecuada de latín, si se es incapaz de comprender y gozar con cómo está estructurada esta lengua.

El latín es ajedrez para la mente. La ejercita, la robustece, evitando que se anquilose y oxide. Arraiga en nuestra esencia, la hace brotar vigorizándonos contra la mediocridad. Abona nuestra sustancia humana. Nos hace, en suma, más racionales, más críticos. Por eso lo temen. Fingen despreciarlo, relegándolo y convirtiéndolo casi en un animal en peligro de extinción. Pero tienen miedo de que, gracias a él, desarrollemos completamente nuestro potencial humano. Y pensemos.

Otro tanto podríamos hablar del griego, su hermano de leche. En griego hablaban los dioses del Olimpo. En griego comenzó el hombre a rebelarse contra las injusticias de sus señores y sus dioses. En griego cantó Homero las gestas de Aquiles, de Héctor, de Áyax, las desventuras de Odiseo. En griego escribió Safo los primeros poemas de amor de nuestra cultura. Griego hablaron los que dieron vida al teatro, ancestro del cine y de la televisión. En griego redactaron Herodoto y Tucídides, padres de nuestra historiografía. En griego nos enseñaron a pensar Sócrates, Aristóteles y Platón. En griego, Hipócrates y los médicos de Pérgamo, Éfeso y Alejandría sentaron las bases de la medicina. En griego redactó Euclides los fundamentos de la geometría y Arquímedes y Tales de Mileto hicieron lo propio con la física y las matemáticas. En griego saludaron a la muerte los trescientos espartiatas que, a las órdenes de su rey Leónidas, frenaron durante tres días en Las Termópilas el paso del ejército persa: unos trescientos mil guerreros. En griego, al fin, comenzó a gatear la democracia.

En latín, por su parte, declamó Cicerón alguno de los mejores discursos políticos jamás pronunciados. En latín lloró Virgilio los amores de Dido y Eneas. En latín dieron Julio César y Tito Livio algunas de las mejores lecciones de estrategia militar e historia del mundo antiguo. En latín nos hicieron carcajearnos Plauto y Terencio. En latín insultaba a sus rivales amorosos el lenguaraz Catulo, al mismo tiempo que dedicaba encendidos versos de amor a su Lesbia. En latín escribió Ovidio sus Metamorfosis, la mejor guía para introducirse en la mitología clásica. Al latín lo convirtieron en obra de arte en sus versos Horacio, Propercio y Tibulo. En latín sentó una de las bases más bellas del humanismo el comediógrafo Terencio, cuando hizo proclamar a uno de sus personajes: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto” (“Soy un hombre: nada del ser humano lo considero ajeno a mí”).

En latín redactó Newton su Ley de la Gravitación Universal. En latín desgranó Leibniz su cálculo infinitesimal. En latín emprendió Linneo la primera clasificación científica de animales y plantas de su tiempo, surgiendo así la tradición de aplicar un nombre científico en latín a cualquier especie animal o vegetal que se conozca.

Es, en suma, el latín las matemáticas de nuestra lengua, pues nos ayuda a entender su geometría, a ver cómo está trazada su trigonometría, a comprender sus laberintos. Y al mismo tiempo nos abraza con su música, elevándonos ‘ad astra’.

Pero si esto fuera poco para responder a la impertinente pregunta de que para qué sirve el latín, el argumento definitivo me lo dio de nuevo mi idolatrado ‘Magister’ Raimundo Gómez Blasi. Me hizo recapacitar el muy fauno en que el latín fue hasta 1962 la lengua oficial de la Iglesia Católica y que hoy en día sigue siendo lengua del Vaticano. Ergo es lógico pensar que sea la lengua oficial también del Cielo.

Cierto es que me considero bastante pagano. Me aguarda el Hades, con alguna escapada furtiva al Parnaso, donde espero hallar a mis idolatrados maestros de las artes. Mas, siendo España un país que se declara mayoritariamente católico, este es sin duda el fundamento irrebatible.

Quien se sepa manejar con las cinco declinaciones y las conjugaciones latinas obtendrá en el Paraíso un puesto fijo ‘in aeterna’ como funcionario en los innúmeros despachos celestiales. Y ojo que allí los mandamases no son tan capullos como los de aquí, de antes y de ahora, y ni saben lo que son los recortes, ni de sueldo ni de dignidad.

Más aún, los que estén mejor formados en la lengua latina y sepan defenderse en griego, de ellos serán los ministerios de los cielos. Y como Ministros Celestiales Plenipotenciarios tendrán autoridad sobre todos los otros mortales, políticos incluidos.

Llegará, así, la hora de poner a cada uno de los cantamañanas que se dedican a amargarnos la vida a sus conciudadanos en su sitio. No me cabe duda de que todos de los del rebaño de políticos que nos acosa irán al Cielo. No son malos. Sólo ineptos y arrogantes. Y codiciosos. Y fuleros. A lo más, aparte de su incompetencia y los vicios ‘supra’ indicados, los podríamos acusar de endogamia y nepotismo. Ya conocemos la proverbial benevolencia y comprensión de la Santa Madre para con los pecados propios y ajenos (que no tengan que ver con el sexto, claro), por lo que, seguro, tras purgar sus pecados en el Purgatorio, ascenderán también a los cielos. Todos. Incluso los ateos y agnósticos no irredentos.

Será el momento por el que suspiramos: el docto en latín que ocupe el Ministerio de Empleo y Trabajo Divinos pondrá a estos corderillos en las tareas que se han ganado amargándoles las vidas a sus coetáneos. Así, a Zapatero lo colocará de podador y abonador en un vivero, para ver si de una vez le arraigan esos brotes verdes que por doquier veía. Al inmisericorde de Rajoy, que en vida quiso montar una empresa de reformas, se le fue la mano y acabó organizando una de derribos del estado de bienestar (ajeno), a ese lo pondremos de sexador de gaviotas junto con Fraga y Aznarín. El sin sal Rubalcaba pasará la eternidad de conserje chichipán en el invernadero de capullos y rosas.

La ínclita condesa de Aguirre purgará su prepotencia de pajillera en los casinos y lupanares de Cielovegas, donde su colega la Cospedal, con mantilla y peineta, bailará de cabaretera. El guardarropa será oficio de Paquillo Camps y Cayo Lara se lucirá como portero con gorra y levita.

El bien temperado Carod Rovira, libre al fin de su pose mortal, republicana e independentista, tomará la alternativa en el ruedo como El Niño de Los Mostachos, con los hermanos Maragall, tan afectos como él a los toros (en la intimidad) como monosabios. Ramón Luis Valcárcel opositará a mamporrero para los sementales de la yeguada angelical. Enchufará a su sobrino limpiando los establos y le reñirá en cuanto lo vea haciendo arte conceptual con las boñigas, tal y como hacía de Consejero de Cool-tura…

Sólo por eso, porque al fin a cada uno de ellos le alcance la justicia divina, merece la pena estudiar latín.

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Tu quoque, universitas?

Fuente: elpais.com

La desaparició del llatí a la Universitat fa perillar la investigació del passat. Mentre, en Internet se’n multipliquen els recursos per a l’aprenentatge

L’acció es desenvolupa en un institut de Secundària de la costa de Califòrnia. Els protagonistes de la sèrie, una colla d’adolescents amb les hormones revolucionades. En una de les seqüències crucials, Stella, una jove amb tacons de pam i mig i falda curtíssima, crida al seu amic: “Lucas! ego sum… sum… gravida!” (Lucas, estic… estic… embarassada!).

L’audiovisual Pacífica!, una sèrie per a joves subtitulada a l’anglés i realitzada per Salvi (Septentrionale Americanum Latinitatis Vivae Institutum), és un dels nombrosos recursos que s’anuncien en Internet per a aprendre llatí. Salvi, amb seu a Santa Monica (Califòrnia), ofereix eines didàctiques, fins i tot tallers d’immersió lingüística que poden costar, aproximadament, 1.000 dòlars. “Des del 1997 organitzem seminaris d’estiu, d’una setmana o d’un cap de setmana, en els quals els participants només parlen llatí”, ens conta des dels Estats Units, mitjançant el correu electrònic, Nancy Llewellyn, responsable de l’institut.

El contrast el trobem, paradoxalment, en un antic territori romà com és València. El llatí es mor, i no tan sols en els estudis de Secundària i Batxiller (alguns centres l’inclouen només com a assignatura optativa). També ha desaparegut de les universitats en disciplines que es nodreixen directament de les fonts en llatí, com és la Història. I el fet és especialment greu en els estudis d’Història Medieval i d’Informació i Documentació (antiga Arxivística).

“Quan jo estudiava”, explica el medievalista Rafael Narbona, “hi havia una fortíssima resistència de l’alumnat a l’assignatura de llatí que es feia el primer curs, perquè la majoria dels estudiants volien llicenciar-se en Història Moderna, Contemporània, Geografia o Historia de l’Art”. “Però ara”, afig Narbona, “en el grau d’Història, el llatí ha desaparegut per l’oposició del mateix professorat d’aquestes especialitats”.

El departament d’Història Medieval de la Universitat de València, que dirigeix Narbona, el desànim i la perplexitat envaeixen els despatxos. “El coneixement del llatí és zero”, es lamenta Enric Guinot. “Actualment, l’alumnat no està en condicions de fer una mínima investigació històrica”. De fet, amb el pla d’estudis nou, el llatí no tan sols ha desaparegut del grau d’Història, sinó també dels màsters de postgrau. A la Universitat Jaume I de Castelló, tan sols hi ha l’assignatura Llatí i Llengües Europees el primer curs, i a la d’Alacant, Història de l’Escriptura Llatina.

El desconeixement de la que fins al segle xix fou la llengua comuna del món científic i acadèmic pot afectar greument la recerca del passat i, per tant, l’enteniment del present. “Només a l’arxiu històric de Gandia hi ha 1.700 pergamins. El 80 o 90 per cent estan en llatí”, explica l’historiador Vicent Olaso. “Són documents absolutament imprescindibles per a estudiar la història de qualsevol ciutat o poble. Com pot, un historiador, encetar cap investigació si no té, almenys, una base de llatí?”, es pregunta Olaso.

“És com si un metge cardiòleg no sabera res d’anatomia”, compara Vicent Pons, professor de Ciències i Tècniques Historiogràfiques. “El llatí no és una llengua morta, els documents encara ens parlen”. “Fins al segle xii”, afig Pons, “quasi la totalitat dels documents estan en llatí, i del xiii al xv, pràcticament el 75 per cent. Hem de recordar que el llatí ha estat la llengua comuna del món occidental com ho és ara l’anglés, i encara hui és l’idioma oficial de l’Església catòlica”.

Com es pot superar aquest entrebanc sense formació curricular? En el pla d’estudis anterior encara hi havia una mínima possibilitat. “Jo vaig aprendre llatí a València en una assignatura optativa i en una altra a la Universitat Autònoma de Barcelona”, recorda Vicent Baydal, membre d’Harca, un grup de joves valencians investigadors i divulgadors de la història que fan servir els nous canals de comunicació (web, blocs i Facebook) per als seus objectius. Ara, però, “l’alumne s’haurà de buscar la vida”, diu Narbona. “Supose que es deu poder anar d’oient a les classes de llatí de Filologia Clàssica”, suggereix Vicent Pons com a alternativa.

També l’Associació d’Arxivers Valencians observa el fenomen amb preocupació. “Un arxiver”, n’analitza el president, Jesús Alonso, “hauria de saber llatí de la mateixa manera que hui cal saber anglés per a circular pel món. Cal entendre’l per a datar un document i descriure’l correctament”. Els arxivers són ara record managers, gestors de documents. Tampoc no és present el llatí en el seu pla d’estudis. Segons Alonso, això es deu a “la dicotomia global entre la tradició humanística i la concepció de la universitat com una formació professional de nivell 4, supeditada a l’economia productiva a curt termini”. “Paradoxalment”, conclou, “portem camí de crear arxivers analfabets”.

Les causes d’aquesta desfeta són profundes: la devaluació de les humanitats envers les carreres tècniques, el pla Bolonya i la fragmentació del coneixement en una estratègia d’acostament al món laboral cada volta més especialitzat. I amb la reducció de cursos i hores en la carrera d’Història, el mateix professorat ha sacrificat el llatí en favor d’altres assignatures més tècniques i amb més expectatives.

Així doncs, continua vigent la cèlebre expressió “Tu quoque?” (Tu també?) atribuïda a Cèsar en descobrir el seu protegit Brut entre els seus assassins. La universitat, llevat de la branca de Filologia Clàssica, s’ha desfet de la seua llengua materna.

Amb tot, Internet ha esdevingut una eina de resistència global. Google l’inclou en el traductor i, amb una simple recerca per la xarxa, es poden trobar cursos i diccionaris en línia, i també blocs i webs escrits únicament en llatí, com Philia, la pàgina de l’associació dels joves llatinistes europeus. Fins i tot hi ha missatges d’error: “Nulla pagina nunc temporis hic est”, es llig en la pantalla en intentar entrar en la web de la Societas Latina Vallisoletana, un missatge equivalent a l’anglés “Non found” al qual ja estan acostumats els internautes.

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“En los jóvenes hay un interés creciente por la cultura clásica”

Fuente: lagaceta.com.ar

Estudiosos del mundo antiguo se reúnen en Tucumán para debatir distintos temas. Entre florilegios latinos y las ficciones de Homero

¿Qué tienen para decirnos hoy Virgilio, Lucano, Homero, Aristóteles y Antígona? ¿Los antiguos siguen teniendo vigencia? ¿Por qué volver a ellos? ¿Qué secretos encierran los códices medievales? Todas estas preguntas tienen, según José Sánchez Toranzo, un hilo conductor: la vigencia de la cultura antigua. “Hay una chispa que siempre está presente en todas las generaciones y que hace que los jóvenes se enamoren de la cultura antigua. Podría decirse que hoy hay un interés creciente por lo clásico. Y la clave está en la gran cantidad de estudiantes jóvenes que están participando de este encuentro”, aclaró Sánchez Toranzo, vicepresidente de la comisión del XXII Simposio Nacional de Estudios Clásicos. El encuentro, que se realiza cada dos años, fue inaugurado ayer en el centro cultural Virla.

Según Sánchez Toranzo, lo que más despierta la atención de los jóvenes es el período comprendido entre los siglos IV y V antes de Cristo en Grecia y el primer siglo de Roma. “Antes los simposios se concentraban mucho en la antigüedad clásica, pero ahora hay mucha gente que está realizando investigaciones sobre la antigüedad tardía, es decir el principio de la Edad Media. Tal vez sea porque este período histórico tiene cierto misterio que despierta interés”, dijo.

En esto tuvo mucho que ver, opinó, el cine y la televisión: “películas como ‘Troya’ y ‘Alejandro’ o series como ‘Roma’ han despertado mucho interés por el mundo clásico. Es algo que siempre estará vigente”.

Los debates
El simposio, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT y por la Asociación Argentina de Estudios Clásicos, reúne a estudiosos del mundo clásico, tanto de filosofía e historia antigua, como del derecho romano y griego o lengua y literatura clásicas. Ellos debatirán hasta el viernes sobre diversos temas. “La idea es que los investigadores puedan tener acceso al conocimiento y valoración actualizados de las diferentes áreas de la cultura antigua, especialmente la griega, helenística y romana”, añadió Sánchez Tornado.

Entre los disertantes se encuentran dos destacados catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid: María José Muñoz Jiménez y Francisco García Jurado. También disertarán especialistas de las universidades del Sur, de Rosario y de La Plata.

Durante la inauguración del encuentro, la española Muñoz Jiménez habló sobre el tema “Florilegios latinos”. Con un lenguaje claro y un marcado acento madrileño, la especialista explicó que un florilegio es un compendio o colección de trozos selectos de obras literarias. Estas enciclopedias constituyen una forma de transmisión particular y distinta de la literatura latina y son en ocasiones transmisores únicos de la cultura clásica, a la que los autores medievales accedían a través de ellos. Además, el florilegio llegó a ser durante la Edad Media un verdadero género literario. “Estos textos clásicos, por ser obras con entidad propia y por ser nuestras, bien merecen ser rescatadas del olvido”, destacó.

García Jurado, en tanto, disertará -a través de una video conferencia- sobre el tema “Viajes y literatura alrededor del mundo: entre antiguos y modernos”.

Además, entre las lecturas de los trabajos que se realizarán durante el encuentro figuran temas tan interesantes como emblemáticos. Entre ellos: “La Pharsalia de Lucano: deconstrucción de la épica romana”; “Ficciones de Homero: ‘Odisea’ y sus problemas narrativos”; “El suicidio, la vivencia y los personajes en ‘Antígona’ de Sófocles”; “La profecía de la arpía Celeno (Eneida 3.245-257): anuncio, interpretación y relato”; “Espacio y comunidad cristiana en Alejandría (siglos II al IV d.C.)”; “Representaciones de los anacronismos en la película ‘Gladiador'” y “El humor como instrumento de crítica en la antigüedad clásica”.

Durante el simposio se dictarán también cursos especializados como “Cinco aproximaciones a aspectos particulares de la comedia latina”, a cargo de Aurora López y Andrés Pociña, de la Universidad de Granada (España) y “Tucídides: retórica y política”, a cargo de Esther Paglialunga, de la Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela).

Un encuentro con múltiples actividades

José Sánchez Toranzo comentó que el simposio tiene, además, otras actividades complementarias. Habrá exposición y venta de libros de investigadores de todo el país y una representación de la pieza teatral clásica “Yocasta”, a cargo del grupo que dirige Rómulo Pianacci, de la Universidad Nacional de Mar del Plata. “Esta es la segunda vez que nuestra provincia es sede del simposio. La primera vez fue en 1984, hace casi 30 años”, explicó el especialista.

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El libro de recetas más antiguo del mundo y un vino de rosas

Fuente: eltiempo.com

El ‘romano Apicio’ es el cuerpo de recetas más antiguo que se conoce. Fue una obra que llegó a influir de manera importante en la literatura culinaria del medioevo.

Este recetario es por ende, una compilación de recetas que se remontan a los tiempos de la Grecia antigua y que habrían pasado a Roma y a otros lugares de Europa desde los siglos I y III, en los que fueron redactadas las recetas originales, hasta el periodo medieval y renacentista, en el que le fueron hechas adiciones cada vez que se editaban nuevas versiones.

Es por estas razones que resulta un ejercicio poco productivo saber quién fue en realidad Apicio. Era un nombre bastante usado en la Roma antigua. Sin embargo algunos de sus biógrafos se empeñan en afirmar que el autor de esta biblia gastronómica fue un hombre de costumbres desenfrenadas, glotón, rico y excéntrico que se habría suicidado cuando se sintió al borde de la “quiebra“, aunque aún le quedaban -en moneda actual- algo así como 4 millones de dólares.

Como muchos de los estudiosos de esta obra afirman que los autores fueron varios, nos preocuparemos más por mostrarles el contenido de De Re Coquinaria y el fascinante mundo que trasluce de él. Es un libro que no contiene simplemente recetas sino que es muy cuidadoso en los aspectos que rodean al mundo de la cocina: las especias, los vinos, la salud de los comensales, el predominio de la comida de mar sobre las carnes terrestres. No es entonces como se ha creído habitualmente, un libro de glotonería orgíastica ni de pesadas fórmulas carnívoras.

De Re Coquinaria es un conjunto de diez libros que contienen las siguientes materias:

I: Reglas y consejos culinarios (formas de sazonar, especies, vinos, remedios caseros, consejos de conservación de los alimentos)

II: Para picar: carnes, salchichas, estofados

III: Vegetales y frutas

IV: Miscelánea o generalidades

V: Legumbres

VI: Aves

VII: Platos suntuosos o excesos y exquisiteces

VIII: Cuadrúpedos: gacelas, ovejas, cerdos, etc.

IX: Del mar

X: Del pescado y sus variedades

De este índice ya puede intuirse que había bastante aprecio por la comida de mar en comparación con las carnes llamadas “cuadrúpedos” y que había una preocupación por la sazón con hierbas y verduras. Por ejemplo, se ofrecían consejos sobre el uso de la miel para contrarrestar la grasa de los alimentos.

De este inmensa obra hemos escogido una receta tentadora que no nos explica cómo hacer el vino pero que parece un vino aderezado:

VINO DE ROSAS Y DE VIOLETAS:

Quitada previamente la parte del pétalo, poner en un hilo de lino pétalos de rosa, de manera que queden bien engarzados; echar en el vino la mayor cantidad posivle y dejarlos durante 7 días. Después de ese tiempo, sacarlos y echar otros nuevos exactamente igual que antes, dejándolos reposar durante 7 días y volverlos a sacar. Lo mismo hasta tres veces, y a continuación colar el vino. En el momento en que se vaya a beber, añadir miel y así se obtendrá vino de rosas. Es aconsejable emplear rosas que no estén húmedas y sean de la mejor calidad.

Por el mismo procedimiento hacer el vino de violetas, que se mezclará igualmente con miel.

 

El vino de rosas se vendía en el comercio. Hay recetas dejadas por Dioscórides y Plinio […].

Volveremos pronto con unas recetas más de Apicio, que probablemente se les antoje preparar. Y para los estudiosos de estos temas quizás les interese saber que del libro de Apicio existen algunas traducciones al español. Por otra parte, la sección de libros Raros de la Library of Congress posee muchas de las ediciones más antiguas de De Re Coquinaria en latín, entre ellas, la de 1498 editada en Milán, las de 1500 y 1503 editadas en Venecia, la de 1541 editada en Basilea y la de 1709 editada en Amsterdam.

 

Fuentes:

 

Apicio. Cocina romana. 3ª. Ed. Bárbara Pastor Artigas (ed.). Madrid, Coloquio, 1987.

Cookery and dining in imperial Rome; a bibliography, critical review and translation of the ancient book known as Apicius de re coquinaria, now for the first time rendered into English by Joseph Dommers Vehling, with a dictionary of technical terms, many notes, facsimiles of originals, and views and sketches of ancient culinary objects made by the author; introduction by Prof. Frederick Starr . Chicago, W.M. Hill, 1936.

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Vuelven los latines

Fuente: levante-emv.com

Mucho más renovador de lo que se le suponía, el papa Benedicto XVI quiere resucitar el latín y adaptar su vocabulario a los nuevos tiempos. Para ello ha mandado fundar una Academia de la Lengua Latina (o Pontificia Academia Latinitatis) que se ocupará de poner al día los latinajos con nuevas y acaso sorprendentes expresiones.
Los pantaloncitos de las adolescentes que ahora conocemos como shorts, por ejemplo, se llamarán brevíssimae bracae femíneae; y un camarero adoptará el más pomposo rango de tabernae potoriae minister. De acuerdo con este nuevo léxico, un ordenador será un instrumentum computatiorum y cualquier gol que le alivie la tristeza a Cristiano Ronaldo se celebrará al grito de retis violatio. Todo es cuestión de que los hinchas más devotos aprendan a corear debidamente esa violación de la red.
Insuflar vida a una lengua muerta es, sin duda, una tarea milagrosa de la que hasta ahora solo había raros precedentes como el del hebreo, que los judíos sacaron de su tumba lingüística para convertirlo en la lengua oficial „y real„ del Estado de Israel.
También el latín sigue siendo idioma estatal de la Iglesia y, por tanto, del Vaticano, donde los cajeros automáticos dispensan aún billetes en la que fue lengua del Imperio Romano. Infelizmente, la propia curia conspiró contra su lengua al suprimirla de las misas y demás oficios litúrgicos en la equivocada idea de que así acercaría sus ritos al pueblo.
El papa Benedicto quiere enmendar el error, pero no va a ser un empeño fácil la acomodación del latín a los tiempos modernos. En la Roma de los césares no había aviones, ni fútbol, ni tabaco, ni minifaldas. Por no existir, no existía siquiera la tele: enojosa circunstancia que nos impide disponer de las palabras adecuadas para dar un nombre en latín a todas esas modernidades.
Paradójicamente, los usos más populares del latín proceden del mundo anglosajón. De los Estados Unidos nos llegó, un suponer, la palabra sponsor que años atrás desplazó al patrocinador de toda la vida; y tuvo que ser la reina Isabel de Inglaterra quien pusiera en circulación el concepto de annus horribilis para aludir a los muchos disgustos que le daba su nuera Diana de Gales.
Por fortuna, la Iglesia „que a fin de cuentas tiene la patente„ ha decidido tomar cartas en el asunto con su proyecto de actualización del latín a los nuevos tiempos que corren. El resultado es de lo más prometedor, gracias al Lexicon recentis latinitatis en el que el cura salesiano Cleto Panavetto ha logrado reunir más de 15.000 neologismos latinos. El moderno latín „o neolatín„ tiene palabras para todo: ya sea la minifalda convertida en tunicula minima, ya el baloncesto que se traduce en la más prolija expresión: follis canistrique ludus. Del mismo modo, internet pasa a ser la Inter rete: y si queremos darle a alguien nuestra dirección de e-mail, bastará con remitirle la inscriptio cursus electronici. El que quiera arriesgarse a fumar un pitillo deberá saber también que está inhalando el humo de una fistula nicotinae, nada menos.
No es seguro que esta puesta al día de la lengua de Roma y de los misales vaya a favorecer su uso ordinario en el mundo de hoy, donde el inglés ha usurpado hace ya tiempo el papel del latín como idioma universal del imperio. El papa Benedicto hace lo que puede, eso sí.

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